La ACUMAR y su desmemoria de los análisis toxicológicos en población infantil

La ACUMAR respondió a  las multinacionales ambientalistas Green Cross y Blacksmith Institute. Su replica no fue un mortífero contragolpe como esperábamos. Obviamente, la ACUMAR no es autoridad como para contestar denunciando que la otra cuenca, la relegada y discriminada Cuenca del Río Reconquista, está en idéntica o peor situación sanitaria y ambiental que  la cuenca Matanza/Riachuelo.  Límites legales e intereses políticos y económicos hacen que una respuesta así sea inviable.

A la hora de plantar posiciones ante el informe de contaminación mundial de Green Cross y Blacksmith Institute, la ACUMAR incurre en un grueso y, para nosotros, sugestivo olvido.

Después de criticar el informe, la ACUMAR enumera sus logros hasta el presente, como podrá verse abajo en la transcripción, pero olvida incluir un asunto vital para la salud de las poblaciones que habitan en zona de riesgo ambiental.

Por un lado, el olvido al que hacemos referencia tiene que ver con la ausencia de mención de la red de laboratorios toxicológicos que, por ahora,  está conformada por 4 Laboratorios de Análisis Clínicos Toxicológicos (LACTs) de la CMR (Cuenca Matanza Riachuelo).

Nos hemos puesto a obtener información acerca de esos laboratorios instalados en los Hospitales Garrahan, Sor Maria Ludovica, Alejandro Posadas y el Centro de Asesoramiento Toxicológico Analítico de la Facultad de Bioquímica de la UBA.

Nos enteramos que cuentan con equipamiento especializado para diagnosticar y tutelar o hacer un seguimiento de aquellos casos con afecciones producto de diferentes tipos de contaminación ambiental: pueden detectar la presencia de plomo, cromo, mercurio, bencenotolueno en sangre u orina mediante procedimientos de absorción atómica y cromatografía gaseosa, según el caso.

Por otro lado el olvido alcanza a los estudios de alta complejidad realizados en niños de hasta 6 años con el fin de buscar la presencia de contaminantes ambientales (indicados arriba) en líquidos biológicos. Este aspecto del olvido quizá se justifique en el hecho de que  -según el Informe de Gestión de la propia ACUMAR mayo 2011-   apenas se estudiaron un total de 1.358 niños que viven en 916 hogares radicados en una cuenca con 8 millones de habitantes.

Este olvido de la ACUMAR también termina arrastrando hacia la desmemoria a instituciones tales como:  el Centro de Asesoramiento Toxicológico Analítico (CENATOXA) de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires (UBA), el Hospital de Pediatría “Prof. Dr.  Juan P. Garrahan”, el Hospital Nacional “Prof. Dr. Alejandro Posadas” y el Instituto de Desarrollo e Investigaciones Pediátricas (IDIP) del Hospital de Niños “Sor María Ludovica” de La Plata. Cuyos acuerdos han posibilitado el desarrollo de la mencionada Red de laboratorios.

El ranking de Blacksmith Institute no refleja la realidad del Riachuelo

El documento utiliza información desactualizada, ya que menciona un artículo del año 2008, y no hace mención a los informes que ACUMAR generó desde 2010.

Hace algunos días se dio a conocer un ranking, elaborado por Blacksmith Institute, con sede en Nueva York, y la Cruz Verde Suiza, con los 10 lugares más contaminados del mundo. Distribuidos entre África, Asia y Europa del este, el único lugar latinoamericano en esa lista es la cuenca Matanza Riachuelo.

El informe utiliza información relativamente vieja, ya que menciona un artículo del año 2008, y utiliza también una presentación que técnicos de la propia Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo había realizado en 2010 durante la semana mundial del agua, en Estocolmo.

Ese informe estaba firmado por Andrés Carsen, Coordinador de Calidad Ambiental de la ACUMAR, que continúa en el organismo y señaló lo siguiente respecto a este ranking:

“De la lectura del informe en cuestión, surge que la información utilizada como referencia es cuando menos desactualizada y no contempla los avances observados en lo que respecta al saneamiento ambiental de la Cuenca Matanza Riachuelo”.

“El informe, no considera ni menciona ninguno de los informes realizados por la ACUMAR en los que se indican tanto los avances logrados en la mejorara de la calidad del agua y en su monitoreo. Por ejemplo, ACUMAR cuenta con una red de 38 estaciones de monitoreo de calidad de agua superficial, 4 de ellas de medición contínua –Richieri, Cañuelas, Puente La Noria, y Regatas de Avellaneda, 70 perforaciones para evaluar la calidad del agua subterránea y 4 estaciones de control continuo y automático de la calidad del aire.”

“Por otra parte el Proyecto “Desarrollo Sustentable de la Cuenca Matanza Riachuelo” es el proyecto de agua y saneamiento más importante otorgado por el Banco Mundial. La ejecución de este proyecto, además de contribuir significativamente a mejorar la calidad del agua de la cuenca, brindará agua segura y saneamiento a millones de personas.”

“Comparar la Cuenca Matanza Riachuelo con una zona como Chernobyl que es donde tuvo lugar uno de los mayores desastres ambientales del siglo XX, es cuanto menos mal intencionada, sobre todo considerando que los impactos fueron observados a nivel planetario”.

Por otro lado, llama la atención que existiendo una oficina Green Cross Argentina, en el informe en cuestión no se haga ninguna mención a los informes que ACUMAR ha generado desde el año 2010 a la fecha.

Justamente la calidad de los trabajos realizados permitió que la experiencia ACUMAR fuera presentada como un ejemplo de caso en la Semana Mundial del Agua, que anualmente tiene lugar en Estocolmo, Suecia, desde hace más de 20 años y de donde se extrajera parte de la información utilizada para la elaboración de este ranking.

El informe menciona la situación indicada por Carsen, respecto a la importancia de los trabajos que comenzaron a realizarse en la Cuenca, incluso el del Banco Mundial. Situación que llamativamente fue obviada por los medios locales que difundieron la información.

En el informe original puede leerse lo siguiente: “Varios programas importantes están progresando sobre el tema. Lo más significativo es un aporte del banco Mundial de mil millones de dólares. El esfuerzo financiado por el Banco se centrará en el saneamiento y disminuir la contaminación ambiental. Dada la escala de la inversión y los actores involucrados, se avizora un considerable progreso”.

Inversión del Estado

Además de la importante asistencia del Banco Mundial, el Gobierno Nacional ya invirtió más de $14 mil millones de pesos en obras y medidas para comenzar a cambiar 200 años de maltrato y olvido.

El organismo construyó 14 unidades sanitarias ambientales, adquirió 12 unidades de atención móvil y comenzó la construcción de un hospital en Cañuelas, que lleva un avance del 90%. Además realiza análisis y seguimiento de la salud de la población crítica de la cuenca, en total implica una inversión de más de 600 millones de pesos.

En la cuenca hay 12.701 industrias que fueron inspeccionadas en un 100%. De ellas 1.079 son agentes contaminantes, 891 están trabajando con un plan de reconversión industrial para dejar de contaminar y 411 ya reconvirtieron sus procesos productivos.

El estado Nacional a través de la empresa estatal AySA y la provincia a través de ABSA llevan invertido más de 1.350 millones en obras de saneamiento, provisión de agua y tratamiento de líquidos cloacales para todos los habitantes de la cuenca.

De una línea de base de 269 basurales que ACUMAR relevó en 2011, ya se llevan erradicados 186, lo que representa casi 70%. Además el organismo está construyendo Ecopuntos, centros de clasificación y reciclado para tratar la corriente de residuos en todos los municipios, en total son 14 ecopuntos. Se entregaron también 17 camiones recolectores y compactadores para optimizar la gestión local de los residuos. En esa línea se llevan invertidos más de 233 millones de pesos.

Desde hace 4 años 2.500 cooperativistas trabajan en la limpieza y mantenimiento de más de 300 km de márgenes en toda la cuenca, con una inversión acumulada de $ 339.000.000

Por otro lado, la semana pasada comenzó la última etapa de la relocalización de villas y asentamientos de la ribera. Es decir, una vez finalizado este proceso no habrá más asentamientos en zonas de riesgo ambiental. Todas las familias que vivían en esas condiciones en la ribera del Riachuelo fueron o serán trasladadas a hogares dignos, con todos los servicios y comodidades, en zonas seguras. En total, desde que comenzó el proceso de relocalización en el año 2011 se mudaron 439 familias de los municipios de Avellaneda, Lanús, Lomas de Zamora, La Matanza y Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con una inversión más de 3.400 millones de pesos.

Revertir 200 años de maltrato, olvido y desprecio es una tarea ardua y compleja. Seguramente sería deseable ver al Riachuelo mejor de lo que está, pero hay algo innegable y es que después de los últimos años de trabajo la situación ha mejorado. El desafío es hoy darle continuidad a este trabajo que se comenzó, para continuar mejorando la calidad de vida de las casi 8 millones de personas que habitan la cuenca.

06 NOV 2013

FUENTE: ACUMAR Buenos Aires Argentina

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