SC Johnson_el pasado los condena

TERRATOXNEWS. Pablo Podestá. Aludiendo críticamente al pasado de Bergoglio,  el diario Página 12 no incluyó el voluntario silencio y ocultamiento que el Cardenal hizo desde mediados de 1999 sobre  los crímenes cometidos por la multinacional SC Johnson.

Bergoglio hasta la fecha no cambió la orden que impartió a sus presbíteros de la Diócesis de San Martín (que incluye al Partido de Tres de Febrero) consistente en evitar toda mención al caso Johnson ante feligreses y sociedad en general.

Todos los curas han sido obedientes, como corresponde. Después de todo, Don Jorge no estaba pidiendo volver a usar sotana y, con el tiempo, los párrocos fueron premiados y pasaron a ser obispos.

Bergoglio, en ese asunto de tapar específicamente estos crímenes ambientales, no está solo. Lo acompaña ni más ni menos que el diario izquierdista Página 12 (por esa razón el pasquin no carga la brasa Johnson en la mochila que intenta colgarle al jerarca eclesial).

Este medio gráfico (y, por regla general, los medios nacionales) se negó a publicar, hasta la fecha, persistente y sistemáticamente, las denuncias ambientales que a partir del 22 de mayo de 1999 (día en que se produjo el incendio de un depósito de materias primas) y hasta hoy se vienen realizando contra la firma norteamericana.

Por otra parte, “el Perro” Verbitsky también hace su aparición, breve, pero memorable, en esta tragedia de pasivo ambiental, enfermedad y muerte. Ante pedidos de vecinos afectados por la planta química SC Johnson, el Perro, desde la Presidencia del CELS, dictaminó que no le correspondía intervenir en el caso de ninguna manera a ese organismo.

Para justificar su decisión derechohumanista, este personaje definió magistralmente la situación que se vive en la localidad de Pablo Podestá y alrededores, en el partido de Tres de Febrero, como:

un conflicto que se produce entre simples particulares; es decir: por un lado el vecindario quejoso y, por otro lado, la fábrica. Por lo tanto, no hay posibilidad alguna que se pueda caracterizar este conflicto como violación a los derechos humanos, dado que ninguno de los actores es el Estado. Estamos ante un conflicto entre simples ciudadanos, una cuestión de convivencia entre vecinos, explicó.

En fin, el pasado los condena.

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