No hay indicios de traslado y Miranda amenaza con clausurar Cuyoplacas

La fábrica de aglomerados tiene plazo hasta julio para trasladarse a una zona industrial pero se baraja la posibilidad de prorrogar los tiempos. Sin embargo, el intendente la descarta.

Comenzó la cuenta regresiva. Por una resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia en el 2007, la empresa Cuyoplacas deberá tener domicilio nuevo en apenas cinco meses. Más precisamente, la firma productora de aglomerados altamente contaminante tiene plazo hasta julio para radicarse en el Parque Industrial, próximo a la ruta 40, en Las Heras. Sin embargo, el proceso aún no se encarrila y, según aseguró el intendente Rubén Miranda, Cuyoplacas no llega con los plazos y pediría una prórroga de traslado ante la Corte, que ya revocó hace dos años un recurso administrativo para evadir el cambio de domicilio.

Pero este año no sólo es electoral sino el último de gestión de Miranda –al menos de este período–, quien ya aseguró que la carta más fuerte será no consentir a la firma en un pedido de prórroga y apoyar la clausura “si en julio la empresa no está trasladada”. “Los directivos han asegurado que no llegan con esos plazos y no me temblará la mano para decretar la clausura. Es mi último año y me voy a jugar a todo o nada”, puntualizó el lasherino.

Para el también titular del PJ mendocino, ponerle fin a una larga historia de pasivos ambientales sería el broche de oro a su gestión y un punto más que favorable en su carrera política. “Hay que ponerle fin a esta situación, ya no puedo esperar más. Por lo que ha trascendido, los directivos me van pedir que vayamos juntos hasta la Corte para pedir que estire los plazos. Desde ya tienen un no de mi parte, por lo que no voy a dudar en solicitar que clausuren la empresa”, insistió el cacique.

Aunque ya hay una definición de por medio, los vecinos no pierden la preocupación. En reiteradas oportunidades, los aledaños a la firma han encarado a los empleados y encargados de Cuyoplacas para expresarles la angustia y el malestar de que la fábrica siga produciendo tableros de aglomerado revestido que finaliza con la fabricación de muebles a gran escala. “Está todo demorado y, aunque no lo han expresado formalmente, no llegan en tiempo”, agrego Miranda en referencia a la firma.

ETERNO DILEMA. La lucha por la contaminación de Cuyoplacas es histórica. Durante 25 años, vecinos de los barrios Tamarindos, Ujemvi, 1 de Mayo, Cristo Redentor y Cirsubdoz, todos de Las Heras, han reclamado la contaminación ambiental desatada por la fábrica de aglomerados. El hollín que producen los hornos de la empresa de muebles y el aserrín en suspensión en el aire que se libera luego del proceso para hacer la madera son el principal problemas de los aledaños que ven deteriorada su calidad de vida con el paso de los años.

A esto se le suma el ruido que perfora los oídos de los pobladores, según manifiestan los propios vecinos. La zona en que reside Cuyoplacas es residencial y por ello la lucha no cesa. La explosión del conflicto se produjo en el 2007, cuando se emitió una ordenanza municipal que ordenaba el cierre de la empresa a fin de ese año.

Sin embargo, la firma logró dilatar los tiempos hasta llegar a la Suprema Corte de Justicia de la provincia, que si bien rechazó la posibilidad de que la empresa se quedara en el lugar, instó al Municipio y a la empresa a conciliar, otorgando tres años para el cambio de domicilio y hasta 6 meses de prórroga si los tiempos de la demora no son imputables a la compañía. Esta prórroga sería descartada por Miranda, quien quiere cerrar su año último año de la actual gestión con el tema finiquitado.

OLVIDO Y PERDÓN. La mirada de los vecinos es muy distinta a la del intendente de Las Heras. El ex concejal de Las Heras y miembro de la Comisión de Seguimiento Roberto Vélez fue duro con Miranda. “Todo fue un cuento. Hay una connivencia entre la empresa y el poder municipal. Cuyoplacas debió cerrar en enero del 2007, pero el intendente acordó con la empresa para seguir dilatando los tiempos”, expresó el ex funcionario y vecino de la zona.

El problema, según Vélez, es cada vez peor. Es que las medidas paliativas que la Justicia obligó a Cuyoplacas a realizar aún siguen sin concretarse, explicó. “Nunca instalaron los filtros para las chimeneas ni acercaron la estación meteorológica”, detalló el ex concejal. “Mientras tanto, la contaminación aumenta, sobre todo los fines de semana, y los estudios no son permanentes”, agregó. Lo más grave es que los vecinos insisten en que la empresa ni siquiera ha realizado el proceso paulatino de desmantelación. “Sigue todo igual. Tenían que presentar un cronograma de retiro y nunca lo hicieron”, refirieron habitantes de la zona.

Sin respuestas

Durante dos semanas, diario El Sol intentó tener la palabra de alguno de los directivos y encargados de la empresa Cuyoplacas. Sin embargo, y luego de sucesivos llamados telefónicos, el acceso a los responsables fue denegado con la excusa permanente de que “los directivos se encontraban en reunión”. En distintos días y horarios se trató de ubicar a la otra parte del conflicto pero no hubo caso.

CONSTANZA SOLER constanza.soler@elsoldiario.com.ar
26 ENE 2011

FUENTE: elsolonline.com MENDOZA ARGENTINA

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