Un árbol artificial eliminaría contaminantes ambientales

Esto es lo que necesitamos en ZONA JOHNSON. UN ÁRBOL DE METAL. Nada de pluviselvas, rain forest y qué se yo cuántas verduras más.

Por favor, Sr. fabricante, ¿Por qué no nos regala uno de estos bonitos arbolitos? Anótese un poroto en la tabla de posiciones RSE, envíenos gratis uno, que nosotros le sabremos dar buen uso. 

Quizá no sirva tanto cuando en la empresa de Fisk Johnson se les da, quinquenalmente, por hacer un mini ensayo Bhopal. Pero vendría muy bien para quitarnos de encima algo de los cotidianos olores y el resto de la inmundicia de la Family Company.

 

Crean un árbol artificial
La solución a la contaminación

A falta de árboles que eliminen el temible dióxido de carbono (CO2), el científico Eusebio Moro ha ideado un árbol artificial que, sin las necesidades que requiere el natural, absorbe las partículas contaminantes del ambiente.

Adiós CO2

El invento puede parecer una torre extravagante y exagerada, pero su utilidad ha despertado la atención de cientos de empresas que quieren comercializarlo.

Eusebio Moro, nacido en la provincia de Valladolid en el año 1949, es un inventor empedernido que ya ha firmado 22 patentes de sus creaciones y que con este árbol artificial ha llamado la atención incluso a los investigadores de la NASA (National Aeronautics and Space Administration), cuya preocupación medioambiental más acuciante son los gases y humos que se producen en las misiones espaciales de larga duración.

La empresa de la que es propietario Moro, Movigi Spain Air Filter, ha sido la que ha construido el prototipo de esta torre de 45 pies (14 metros) de altura y 12 toneladas de peso, cuya capacidad de absorción de partículas contaminantes es la equivalente a 90 árboles eucaliptos, lo que equivale a 90 mil toneladas de CO2 por año.

“Mi empresa y yo nos dedicamos a la labor de depuración de gases en combustión y filtración para partículas sólidas y principalmente, para gases de combustión procedente de hornos de cocción. La expectativa que generaba en la gente su preocupación por los efectos de los gases de dióxido de carbono, CO2, causantes del efecto invernadero, fue lo que nos llevó a estudiar esta posibilidad. Tras presentarlo vi que podía tener una buena aceptación para su instalación en espacios urbanos como rotondas, plazas, estaciones de autobuses, etc, donde hay mayores concentraciones de contaminantes de este tipo”, manifiestó Moro.

Según especulan los expertos en geoingienería, un bosque con 100 mil árboles de este tipo sería suficiente para reducir buena parte de la contaminación de un país en un periodo de 10 ó 15 años.

Y además, elemento ornamental

A pesar de su tamaño y envergadura, el árbol artificial podrá modificar su estructura en función del lugar donde se ubique y su entorno, de esta manera no solo realizan el trabajo de los árboles naturales día y noche sino que además constituyen un elemento ornamental para incorporar en el mobiliario urbano. Dependiendo del estilo arquitectónico del lugar y el tipo de mobiliario público, estos árboles podrán tener carcasas diferentes que combinen con el entorno.

Para su presentación, ha sido el artista sevillano Melchor Zapata el que ha revestido esta estructura con una peculiar escultura con la que ha añadido personalidad y originalidad a este invento medioambiental.

¿En qué consiste el funcionamiento del árbol artificial?
Su funcionamiento consiste en que el aire atmosférico pasa desde la parte inferior de la torre a la parte superior, donde se encuentra un ventilador que genera una corriente a través de catalizadores. Estos catalizadores realizan una captación de los gases contaminantes tales como el CO2, fluor, benceno, arsénico y diferentes gases que normalmente son los que están diluidos en el ambiente y que son generados, bien por empresas o factorías, o bien por el tráfico rodado y demás.

Isabel Martínez Pita, EFE

28 OCT 2009
FUENTE: Univisión – USA

Entre 90 y 100 eucalíptos

¿En qué proporción puede limpiar el medio ambiente?
Este es un equipo de cuatro mil metros cúbicos que alcanza la capacidad de absorción de entre 90 y 100 eucaliptos. En cualquier tipo de árbol la capacidad de absorción es muy lenta en el tiempo. En este prototipo hay un paso canalizado que lo que hace es pasar un caudal a gusto del consumidor, dependiendo del tipo de habitáculo en el que se vaya a instalar. Generalmente existen mapas de analíticas donde se realizan varemos de contaminación y en esos lugares es donde deberían instalarse estos sistemas.

¿Has tenido alguna propuesta institucional para su compra?
Hemos tenido consultas de ayuntamientos y de empresas interesadas. De momento, lo que sí tenemos sólidas son algunas propuestas de fabricantes de mobiliario urbano y estamos viendo las posibilidades de ceder la construcción de los equipos, de aquí a cuatro o cinco años, a los responsables de la implantación de mobiliario nuevo o en espacios donde el mobiliario ya está instalado.

¿Se han interesado en otros países por este prototipo?
Sí, hemos recibido propuestas de Chile y de otros países de Sudamérica, de la NASA en Estados Unidos, Miami, Portugal, Alemania. Son muchos los países que están interesados en conocer el producto y sus resultados.

¿Crees que este árbol artificial podría sustituir un día a los árboles naturales?
Nosotros no pretendemos sustituir con los árboles artificiales los naturales, pero lo que sí puedo decir es que en un árbol natural el óxido de nitrógeno, el azufre y las demás partículas en suspensión contaminantes que viajan en la corriente de aire afectan muchísimo a su vida. La lluvia ácida lo deteriora y lo mata, de hecho hay muchos bosques donde hay una gran concentración de dióxido de azufre que los destruye. Estas situaciones no afectan a los árboles artificiales y, al contrario que los naturales, en lugar de emitir polen, éstos lo capturan.

Los árboles naturales aportan oxígeno, pero por la noche cambian el ciclo y emiten dióxido de carbono. Además, las partículas contaminantes como las que provienen de la mala combustión de los coches, sobre todo los de gasoil, el fluor, el arsénico, algunos de ellos más peligrosos que el CO2 para la salud se adhieren a las hojas y luego, cuando llueve, se expanden en el ambiente, cayendo en los cultivos y permaneciendo inalterables.

Eusebio Moro explicó que “los efectos de la combustión de materia orgánica para la obtención de energía, tienen consecuencias muy graves sobre nuestro clima, su ecosistema y fundamentalmente, sobre la salud de las personas”.

“Desde hace años la comunidad científica está investigando procesos para combatir la mayor amenaza que se cierne sobre nuestro planeta: el cambio climático”, señaló Moro.

“La única solución posible, para detener el impacto del cambio climático sobre el planeta, sólo podría realizarse mediante un giro en las políticas energéticas de los gobiernos en favor del ahorro energético o la creación de energías alternativas y renovables con el objetivo de permitir un desarrollo sostenible en el mundo”, aseveró Moro.

En el diseño de este proyecto están colaborando el grupo de investigación de Química Inorgánica Medioambiental y Materiales Cerámicos de la Universitat Jaume I, de Castellón, dirigido por el catedrático Guillermo Monrós.

28 OCT 2009
FUENTE: Univisión – USA

Anuncios