A diez años del derrame de petróleo en Magdalena (Argentina)

Hace 10 años, el porta contenedores alemán Sea Paraná y el buque tanque de la petrolera Shell Estrella Pampeana colisionaban en aguas del Río de la Plata, a la altura del Km 93 del canal de acceso a Buenos Aires, derramando 5.400 metros cúbicos de petróleo sobre las costas del partido bonaerense de Magdalena. Cinco días después eran 16 los kilómetros de costa ribereña teñidas por el crudo.

El accidente es considerado el mayor derrame de petróleo ocurrido en aguas dulces en todo el mundo. Los vecinos de la zona denuncian que el petróleo derramado envenenó las aguas provocando terribles enfermedades y la pérdida de fuentes de trabajo, mayormente de una importante población de junqueros.

A pesar de que en el año 2002 el municipio de Magdalena presentó una demanda por unos 35 millones de dólares contra Shell por el daño ambiental ocasionado, la empresa ofreció en los últimos días al municipio el pago de 9.5 millones de dólares a cambio del cierre de la causa. La iniciativa será sometida por el gobierno municipal a una consulta popular no vinculante este domingo 17 de mayo, lo que para los afectados es un plebiscito que carece de discusión comunitaria, de informes científicos, y de la correcta información a la gente.

La Agencia de Noticias Biodiversidadla conversó con Alejandro Meitín, de la Fundación Ala Plástica, quien ha pasado los mismos diez años de la tragedia ambiental realizando un seguimiento de las consecuencias del derrame.

– ¿Cuándo comienzan a trabajar sobre las costas de Magdalena?

– El petróleo impacta sobre la costa y a partir de allí empezamos a trabajar, el mismo 17 de enero, conjuntamente con el operativo que desarrolla Shell en la franja costera. La empresa desarrolla una operación en la que trata de mantener lejos de la vista del público todo lo que tiene que ver con las características de este impacto, y es allí donde nosotros comenzamos a entrar por distintos lugares con un equipo conformado por gente de la comunidad.
Desde el año 94, 95, habíamos comenzado a armar una red de actores locales para hacer seguimiento de cuestiones ambientales sobre este territorio, y al momento de producirse el impacto, armamos un equipo ad hoc y empezamos a hacer investigaciones sobre el terreno, sobre lo que realmente estaba pasando en la costa de Magdalena, y a emitir documentos públicos informativos para los medios de prensa, y por otro lado, tratar de convencer al municipio de que se apartara del “Comité de Contingencia”, conformado en aquel momento por la empresa Shell, el municipio de Magdalena, la Prefectura Naval Argentina y la Secretaría de Política Ambiental de la Provincia de Buenos Aires, y que comenzara a tomar una posición mucho más independiente de aquel equipo formado para que nada se dijese hacia afuera.
Uno de los efectos mayores de la degradación del ecosistema costero, además del derrame, fueron las formas de limpieza, los mecanismos de limpieza que la empresa desarrolló para extraer juncos, tallos, raíces y rizomas de la costa, que terminaron en gran parte impactando, y que aún hoy los impactos se perciben.

– ¿Se sabe por qué se produjo el accidente?

– Los canales del Río de la Plata tienen un tránsito, un tráfico marítimo muy grande. Los canales son muy estrechos debido a la baja profundidad del río y hay canales que permiten que entren y salgan embarcaciones. En el caso del choque entre las dos embarcaciones, la alemana se traba, da un giro de 90 grados e impacta sobre el otro barco que era el de Shell, que estaba pasando a la vez, uno entrando y otro saliendo. Se produce una abertura grande y hace que se derrame una cantidad impresionante de petróleo.
El hecho es que los barcos de estas corporaciones que ingresan al Río de la Plata, y a partir del lobby que ellas mismas hacen, no son barcos de última generación, y por lo tanto, no son los mismos barcos que ingresan a puertos como el de Rotterdam, el puerto de Hamburgo o el puerto de Londres, sino que son chatarra flotante que no tienen doble casco y que ponen, y siguen poniendo, en riesgo la calidad de vida y el agua que consumimos más de 17 millones de habitantes.

– ¿Cómo impactó el derrame en la costa y en la salud de la gente?, ¿los impactos se siguen viviendo hoy?

– Nosotros elaboramos una serie de informes que dan cuenta, a partir del trabajo de campo, del impacto que se ha producido en el ecosistema costero. En el año 95, iniciamos una experiencia muy interesante, por convocatoria de la organización Sobrevivencia, Amigos de la Tierra Paraguay. Distintas organizaciones con participación en la Cuenca del Plata, de Paraguay, Uruguay y Argentina, comenzamos a llevar adelante una iniciativa de fortalecimiento de nuestras capacidades, a partir de la utilización de Sistemas de Información Geográfica (SIG) y teledetección, para evaluar los procesos insustentables en la cuenca. Ahí estaba como capacitador Marcel Achkar, de la Universidad de Montevideo e integrante de Redes, Amigos de la Tierra Uruguay.
Nosotros veníamos haciendo el seguimiento del derrame y le ofrecimos a Marcel que pudiera llevar adelante una práctica específica de investigación sobre el derrame de la empresa Shell en la costa del partido de Magdalena, y a partir de esta iniciativa, empezamos a hacer una investigación con actores locales de la franja costera sur del Río de la Plata. El seguimiento lo llevamos adelante Amigos de la Tierra Uruguay y Ala Plástica de Argentina, pero con la participación de distintos actores de la comunidad, entre ellos científicos, productores y pobladores, lo que nos permitió hacer con la experiencia que ya teníamos, un seguimiento muy detallado de cuáles fueron los impactos.
El informe, ya son dos los que se hicieron, evidencia una transformación en las condiciones ambientales de la zona litoral del partido de Magdalena, demostrando que la magnitud del impacto fue suficientemente severa para alterar el ecosistema y producir efectos de larga duración. Aquí se está tratando de llevar adelante, por medio de un plebiscito, una cosa un poco rara, están tratando de llegar, la empresa Shell y la Municipalidad de Magdalena, a un acuerdo que de por caídos los juicios que tuvieron como origen el derrame de petróleo.
El problema con este acuerdo es que daría por tierra la recomposición del ambiente. Es mucho dinero, se está tratando de influir en la opinión pública, fundamentalmente con desinformación, para que la comunidad no tenga acceso a una visión más informada y sensible de su propia realidad, y para que se vote frente a la alternativa del “progreso”. Votamos por el “Sí al progreso”, y votamos por “No”. Hay frustración, degradación y traición a Magdalena.

– En su momento el municipio había iniciado una demanda a Shell. Por otro lado 500 vecinos también iniciaron causas judiciales contra la empresa, ¿en que situación está todo eso?

– Este acuerdo involucraría a los juicios iniciados por el municipio, no a los juicios que han sido iniciados por particulares. Lo que sucede es que con el dinero de los 9.5 millones de dólares que se piensan pagar, se está tratando de que muchos de los vecinos que iniciaron una demanda en forma particular se sumen apoyando al municipio, y el municipio les daría una parte de lo que recibiera a partir de este acuerdo. Esto es bastante grave, porque dejaría sin sustento de reclamo el derrame más importante de la historia en agua dulce. El plebiscito de este domingo, pretende que se le de a Shell esta especie de “licencia social” a partir de la aceptación de u$s 9.500.000.

– ¿Cuánta gente vive en Magdalena?, ¿saben cuántas personas fueron afectadas por el impacto del derrame?

– Magadalena es una población rural, un pequeño pueblo de 20 mil habitantes. Las personas que fueron afectadas, por lo menos las que reclaman en juicios privados, son aproximadamente unas 550 personas. Casi todas ellas tienen relación directa con el sistema costero y fueron afectadas porque, ó bien se destruyó la barrera de juncal, la primera barrera de la costa, ó las fuentes turísticas. Magdalena, si bien es un pueblo costero, está a 15 km de la costa. Los que sufrieron la afectación fueron los que viven particularmente en la zona costera, que no serán más de unas mil familias.

– ¿Y respecto a la situación sanitaria de toda esta gente?

– Bueno, ahí están los juicios, lo que pasa es que nosotros hemos hecho un seguimiento del impacto del derrame en la vegetación y en la franja costera. Sobre eso conocemos bastante. Ahora, sobre el tema de los impactos sobre la salud u otro tipo de impactos, nosotros no nos involucramos, porque nos enfocamos en el tema que desde el primer momento estuvimos enfocados, que son los impactos del derrame en la franja costera.

– Algo que ustedes comentaban también es que este ofrecimiento de los 9.5 millones de dólares desliga a Shell de toda responsabilidad de lo ocurrido.

– La empresa ofrece u$s 9.500.000 sin reconocer los hechos. En el acta queda claro que Shell ofrece a Magdalena “una colaboración, desinteresada y no vinculante”, y no reconoce los hechos que dieron origen a la demanda. Por lo tanto, todos los hechos que están reconocidos en las demandas judiciales pasan a caer, debiendo manifestar la municipalidad que no tiene nada más que reclamar a Shell.

– Durante todos estos años, ¿han recibido apoyo de otras organizaciones?, ¿la pelea sólo ha sido a nivel judicial ó han habido otro tipo de acciones de la gente?

– La mayoría de la gente de Magdalena no se hizo presente en el momento que el derrame ocurrió. La gente que más tuvo directa relación con el derrame fue la gente que vivía sobre la costa. Magdalena lo vivió un poco como soslayado el tema. De todos modos hay un grupo de vecinos muy activos que ha seguido el caso y que está convencido que esto no puede resolverse de esta manera, pero no son todos. Hay muchos otros para los cuales esta situación se resume en un “blanco ó negro”: querés los 9.5 millones de dólares o los dejás. No hay una cuestión generalizada de que la problemática medioambiental tiene que estar en primer lugar.
Esta “licencia social”, este tipo de indulgencia que se pretende dar en un plebiscito totalmente “trucho”, no tiene por qué liberar a Shell del daño que produjo y del riesgo al que sometió a más de 17 millones de personas que hacemos uso del agua del estuario. Definir este problema como una temática pura y exclusiva de Magdalena es una falacia.
El problema del transporte de sustancias tóxicas, químicas y peligrosas, que una compañía utilice chatarra flotante, y que encima hace lobby para que no tengan que ser modificadas las leyes de navegación nacionales, es que no se condicen con los criterios con los que se manejan esas mismas corporaciones en sus países de origen. De lo que nosotros hablamos es del doble estándar que se establece. Todos los fiscales que supuestamente van a haber el día del plebiscito son fiscales por el “Sí”, o sea que los mismos que están desesperados para llegar a un acuerdo y meter en caja un montón de dinero, son los que van a hacer el recuento de votos. Lo que nosotros estamos viendo, y está quedando claro, es que en el fondo de todo es un comportamiento desechable de una corporación internacional, en el cual se soborna a una comunidad por u$s 9.500.000.

– ¿Cuál crees que puede llegar a ser el resultado de la consulta?

– A nosotros nos parece que en este plebiscito, con la poca información que hay, con la manera en que se está tratando, es muy dudoso el triunfo del “No”. Es una causa que excede a Magdalena, es un precedente nefasto lo que puede llegar a quedar plasmado aquí. Nos llama muchísimo la atención que no haya autoridades nacionales y provinciales involucradas en esto. Parece como que Magdalena fuese en este caso una burbuja. Las costas son provinciales, la navegación internacional es un tema nacional. No puede ser que esta cuestión se dirima entre Magdalena y Shell. Frente a la cantidad de evidencia y a los informes que emanan de entes públicos y de organizaciones de la comunidad, hay una sensación que tiene que ver mucho con la colonización cultural que tenemos, de que “Shell es una empresa que da información seria”.
Se sabe que Shell es una corporación pirata que lo que está haciendo es tratando de defender sus derechos a como de lugar. No puede ser que esta colonización cultural nos lleve a una consideración, como dice el intendente, de que “Shell es socio de Magdalena”. Shell es un socio de Magdalena que “va a asesorar”, porque no solamente es una “colaboración desinteresada”, en la cual Shell no reconoce los hechos, sino que la municipalidad le abre las puertas para que le provea asesoramiento en materia legal, tecnológica, de diseño, planificación y cuidado ambiental a la Municipalidad de Magdalena.
Shell está operando como si fuese una agencia para el desarrollo de la localidad de Magdalena, cuando en realidad fue la corporación multinacional que contaminó. Pero claro, en esta ausencia total del Estado, un par de señores bien vestidos y con autos importados, llegan, y frente a un pueblo rural, desprovistos de muchas de las condiciones mínimas que se necesitan para una vida digna, ven en eso la posibilidad de agarrarse a una tabla de salvación, y eso es una locura.

– Entonces, ¿no habrá responsables?

– Quedaría como que no, por lo menos para lo que se está jugando en este plebiscito. Para nosotros está claro dónde está la responsabilidad y quién la tiene.
Notas

– El buque tanque de ultramar “Salena” fue construido en el astillero japonés Koyo Dockyard Co., Ltd. en 1981. En 1996 fue incorporado a la flota de Shell Compañía Argentina de Petróleo rebautizado como “Estrella Pampeana”. Navegaba las aguas de la Cuenca del Plata bajo bandera liberiana.
– El mayor derrame de hidrocarburos en agua dulce en la historia del mundo tiene un sitio web propio (ver aquí).
– Se pude descargar de internet el último informe de seguimiento: “Magdalena”. Seguimiento del impacto del derrame de petróleo propiedad de la empresa Shell en la vegetación de la faja costera de Magdalena a partir de trabajo de campo y utilización de sensores remotos y SIG.

Raquel Schrott y Ezequiel Miodownik
21 MAY 2009
FUENTE: Portal del Medio Ambiente

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