El texto completo de la denuncia formulada por Raúl Montenegro, Presidente de la Fundación en Defensa del Ambiente (FUNAM), contra las autoridades que no actuaron a tiempo en los incendios.

FISCALÍA DE TURNO EN LO PENAL, JUSTICIA FEDERAL.

Investigue la responsabilidad de la secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la nación Romina Picolotti y/o del jefe de Gabinete de dicha secretaría Juan Picolotti y/o del subsecretario de Planificación y Políticas Ambientales, José M. Musmeci, y/o del coordinador del Plan Nacional de Manejo del Fuego Sergio Rusak y/u otros de funcionarios públicos nacionales “a determinar” en la prima facie demorada localización de incendios y/o actuación nacional para controlar y apagar los fuegos de pastizales y/u otra vegetación, que generaron nubes contaminantes, las cuales habrían provocado daños a la salud, accidentes viales con lesionados y muertes, y/u otros impactos a determinar.

Investigue posible incumplimiento de los deberes de funcionario público por parte de los nombrados (Arts. 248 y 249 del Código Penal).

Investigue la posible autorización que habría dado la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable a particulares y/o empresas para la implantación de pasturas en la zona del Delta.

Investigue la responsabilidad de los responsables de las áreas de ambiente y de manejo del fuego de los gobiernos de la provincia de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fé (“a identificar”) en la prima facie demorada localización de incendios y/o actuación de sus respectivas áreas provinciales para controlar y apagar los fuegos de pastizales y/u otra vegetación, que generaron nubes contaminantes, las cuales habrían provocado daños a la salud, accidentes viales con lesionados y muertes, y/u otros impactos a determinar.

Investigue posible incumplimiento de los deberes de funcionario público por parte de los nombrados (Arts. 248 y 249 del Código Penal).

Investigue la responsabilidad de los propietarios y tenedores de las propiedades donde se efectuaron quemas intencionales de pastizales y/u otra vegetación, ello en las provincias de Buenos Aires, Santa Fé y Entre Ríos, que provocaron nubes contaminantes, las cuales habrían provocado daños a la salud, accidentes viales con lesionados y muertes, y/u otros impactos a determinar.

Investigue la responsabilidad penal de tales propietarios y tenedores de propiedades en el origen de los fuegos y la figura penal que les cabe como tales, habida cuenta de las graves consecuencias que sus actos provocaron (Artículos 186 y 189 del Código Penal).

Sr. Fiscal:

El abajo firmante, Dr. Raúl A. Montenegro, Biólogo, DNI 7.630.299, en mi carácter de Presidente de la Fundación para la defensa del ambiente (FUNAM), Personería Jurídica 173A/82, organización no gubernamental sin fines de lucro con “status consultivo” en el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas (ECOSOC), y en la Comisión de Desarrollo Sustentable de Naciones Unidas (CSD), con sede central en el Parque Sarmiento de la Ciudad de Córdoba y dirección postal en Casilla de Correo 83, Correo Central, (5000) Córdoba, Argentina, teléfono 0351-469 02 82 (FUNAM) y 03543-422236 (Presidente de FUNAM), Fax 03543-422236 y Tel celular 0351-155 125 637 (Presidente de FUNAM), con página Web en la dirección “www.funam.org.ar”, me presento ante el Sr. Fiscal para presentarle los siguientes hechos, adjuntar documentación y requerirle actúe conforme al Petitum.

1. OBJETIVO DE LA PRESENTE.

1.1. Ante la catástrofe generada por fuegos intencionales.

La quema intencional de vegetación registrada en ambientes con vegetación de las provincias de Buenos Aires, Santa fe y Entre Ríos (particularmente zona del Delta) es una actividad definitivamente riesgosa que:

a) Destruyó y sigue destruyendo un ecosistema único por su dinámica ecológica, habida cuenta que reúne elementos de distintas Provincias Biogeográficas, entre ellas Chaqueña, del Espinal y Paranaense. Este sistema actúa como una valiosa trampa de sedimentos, nutrientes y especies vivas, que regula positivamente las variaciones de los ríos aportantes, y provee adecuada amortiguación ambiental de inundaciones y sequías prolongadas.

b) Destruyó y sigue destruyendo los suelos de la zona y el sistema de regeneración de suelos, en particular por la reiteración de los procesos de quema, empobreciéndolos y facilitando procesos erosivos posteriores, tanto por acción del viento (erosión eólica) como de la lluvia y el agua de escorrentía (erosión hidráulica).

c) Destruyó y sigue destruyendo partes esenciales de un ecosistema terrestre único, dependiente de las funciones de acumulación de material arrastradas por el río y de flujos faunísticos y florísticos. El incendio de las >70.000 hectáreas habría producido daños enormes y en muchos casos irreparables de la fauna nativa (sobre todo aves) y de la flora nativa.

d) Generó y sigue generando nubes contaminantes que afectan la salud de las personas, que además de monóxido de carbono y otras sustancias inorgánicas también puede contener sustancias tóxicas derivadas de la quema de vegetación y suelo conteniendo plaguicidas.

e) Expuso y sigue exponiendo a miles e incluso millones de personas (como ha sucedido en el Gran Buenos Aires) a las nubes contaminantes y contaminadas. Las personas que reciben e inhalan los gases y partículas contenidos en estas nubes pueden sufrir, de acuerdo a su particular estado sanitario, desde daños leves en su salud hasta graves afecciones e incluso la muerte, siendo los más sensibles y vulnerables las madres embarazadas, los bebés, los niños, las personas enfermas por distintas causas y los ancianos.

Dejo sentado señor Fiscal que es muy probable que varios días de persistente contaminación produzcan un sensible aumento de la morbilidad y la mortalidad en los lugares más afectados.

f) Movilizó y depositó, y moviliza y sigue depositando variados contaminantes en suelo y fuentes de agua que aún después de disipadas las nubes seguirán provocando efectos negativos en la salud de las personas y los ecosistemas.

g) Habría contribuido y seguiría contribuyendo a provocar accidentes viales con lesionados y muertes por pérdida de visibilidad y afectación de los conductores de vehículos públicos y privados.

h) Generó y sigue generando disturbios y alteraciones en la vida cotidiana de la sociedad y su economía, como por ejemplo, impidiendo la concurrencia de personas a sus trabajos, demorando los flujos de transporte de mercancías, suspendiendo transitoriamente y demorando el ingreso y partida de ómnibus interprovinciales y vuelos regulares de la aviación privada, afectando las actividades usuales de cualquier sociedad, todo lo cual supone para los afectados costos económicos, pérdida de tiempo y otros efectos negativos que podrían haberse evitado.

i) Generó y sigue generando a nivel internacional la imagen de un país incapaz de prevenir y controlar incendios provocados, habida cuenta que tales incendios fueron originalmente pequeños y controlables, y que no derivaron de condiciones extremas de sequía y causas naturales, sino de prácticas agrícolas desaconsejadas y negativas pare el suelo y la sociedad, todo ello pese a la existencia de un Plan Nacional de Manejo del Fuego que actuó tardíamente y mal.

1.2. Ante la responsabilidad de propietarios y tenedores de propiedades rurales en la generación intencional de fuegos que generaron nubes contaminadas con efectos nocivos para la salud y en la seguridad vial y urbana.

En el caso motivo de esta presentación resulta evidente la responsabilidad de quienes deliberadamente iniciaron fuego en ambientes rurales con gran concentración de material combustible vegetal potencialmente contaminado con plaguicidas y otras sustancias químicas, y en la subsiguiente generación de nubes contaminadas que se trasladan fuera de sus respectivas propiedades (sean propietarios o tenedores de esas propiedades). Dicha responsabilidad debe ser cuidadosamente investigada no solo por la naturaleza misma de sus actos, y su legalidad o ilegalidad, sino también por los efectos negativos que tales actos produjeron en la sociedad, en la salud de las personas, en la seguridad de las rutas, en las actividades económicas, y en el ambiente.

1.3. Ante la responsabilidad del Estado en la detección tardía y demorado control de los fuegos provocados, y su co responsabilidad en los efectos negativos para las personas, su salud, el ambiente y las actividades económicas.

La vida institucional de nuestro país está regulada por Leyes. De su cumplimiento depende la continuidad del sistema organizativo público y privado, y la seguridad misma de la Nación y sus habitantes. Para ello todos los argentinos debemos cumplir la Ley. El Art. 16 de la Constitución Nacional es claro y contundente: “La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre, ni de nacimiento: no hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad. La igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas”.

Todos estamos obligados a cumplir las leyes. Pero si esas leyes no se cumplen, y quienes no la cumplen son funcionarios públicos -es decir empleados de la gente pagados con impuestos de la gente- tal incumplimiento adquiere inusitada gravedad. El sistema social se resiente, y la credibilidad de los organismos públicos y de los funcionarios se pone en tela de juicio. Porque si bien es cierto que todos estamos obligados a cumplir la Ley, esta obligación es mayor en hombres públicos que, por su propia función, no pueden aducir desconocimiento ni ignorancia. La salud misma de la sociedad y su seguridad jurídica exigen que los funcionarios públicos cumplan a rajatabla con la Ley, y que si ésta es violada por esos mismos funcionarios, se los impute y juzgue en un todo de acuerdo con los Artículos 248 y 249 del Código Penal. De lo contrario habría una clara e inadmisible violación del Artículo 16 de la Constitución Nacional, y el país quedaría dividido, absurdamente, entre quienes deben cumplir la Ley, los ciudadanos comunes, y quienes, por detentar altos cargos y funciones públicas, pueden violarla impunemente.

En casos como el analizado en esta presentación la máxima funcionaria de ambiente de la Nación, Romina Picolotti y/u otros funcionarios de su área, y los máximos funcionarios de ambiente y manejo del fuego de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos (de quienes se espera capacidad experta y reacciones oportunas, tanto en tiempo como en forma), habrían actuado tardía e irresponsablemente permitiendo que fuegos intencionales de fácil control en sus fases iniciales se transformaran en incendios masivos, de difícil control.

Tales conductas públicas habrían permitido que incendios originalmente controlables afectaran la vegetación de unas 70.000 hectáreas en las provincias de Buenos Aires, Santa Fé y Entre Ríos generando los tremendos impactos ambientales, sociales y sanitarios mencionados “ut supra”.

1.4. Los ciudadanos como rehenes del Estado y de los que generan incendios intencionales.

La declaración pública de la funcionaria Romina Picolotti de que los incendios no podían ser controlados (abril 18 de 2008, ver abajo) omite, inaceptablemente, que los mismos eran controlables a su inicio.

Por otra parte la utilización de lo sucedido para finalidades sectoriales y políticas, tanto por parte del Estado como de los causantes originales de los fuegos intencionales, y el requerimiento que le hizo el estado Nacional a la Justicia para que la Fiscalía investigue a los incendiarios, ello sin asumirse como parte responsable del control y de lo sucedido aparecen, por lo menos, como un acto patético que le hace escaso favor a las instituciones y la sociedad.

De este modo los ciudadanos afectados son transformados en rehenes involuntarios de comportamientos pirógenos inaceptables, y de actos públicos tardíos o inexistentes por parte de funcionarios gubernamentales que no cumplen o cumplen mal sus funciones.

1.5. Requerimiento de intervención judicial.

El asunto objeto de esta presentación no es menor, y requiere, por parte de todos los actores sociales, un cuidadoso y profundo tratamiento, y por parte de la Justicia, la investigación de los hechos, y si así correspondiere, la imputación y/o juzgamiento de quien o quienes hubiesen violado la Ley.

De la correcta aplicación de la Ley y del responsable accionar de todos los actores sociales dependerá, en el futuro, la repetición de lo sucedido, o que lo sucedido no vuelva a repetirse.

2. DE LOS HECHOS.

2.1. Los fuegos comenzaron el 3 abril (y posiblemente a fines de marzo), pero el Plan Nacional de Manejo del Fuego recién intervino a mediados de abril.

Según declaraciones efectuadas por funcionarios del INTA al canal de televisión TN estos fuegos se estaban registrando “desde hace 21 días” (el 17 de abril).

El titular del INTA, Carlos Alberto Cheppi, informó que el 3 de abril pasado se detectaron en la zona del Delta los tres primeros focos de quema de pastos, y que la situación se agravó hasta tal punto que creció a 570 focos el 18 de abril. La superficie total afectada por incendios sería de >70.000 hectáreas, distribuidas en las provincias de Buenos Aires, Santa Fé y Entre Ríos (ver nota “Detectaron 570 focos de fuego”, diario La Voz del Interior, Córdoba, 19 de abril de 2008, p. A 26). Cheppi indicó que “es probable que si se hubieran extinguido esos incendios iniciales, la situación no se habría agravado tanto”. Indicó que desconocía “la razón por la cual no se apagaron esos tres primeros focos” y aseguró que “no es que empezaron a volar chispas, sino que [fueron] focos diferentes en lugares donde hay quemas intencionales”.

Carlos Alberto Cheppi aseguró que “se viene trabajando fuertemente en la zona para disuadir a los productores que quemen pastos en las zonas de humedales del Delta y Entre Ríos”.

Señor Fiscal, marco estos dos hechos:

a) Que los fuegos se iniciaron el 3 de abril de 2008, y que el Plan Nacional de Manejo del Fuego (cuya coordinación está radicada en la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, responsable ) recién comenzó a ejecutarse a mediados del mes de abril (16 de abril de 2008).

b) Que los fuegos eran perfectamente identificables mediante imágenes satelitales, como lo pudo hacer el titular del INTA, Carlos Alberto Cheppi, quien determinó el 3 de abril de este año que en la zona había tres focos de incendio perfectamente identificables. La Secretaría de Ambiente de la Nación y el Plan Nacional de Manejo del Fuego, y las áreas de ambiente de los gobiernos provinciales de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fé tenían por lo tanto herramientas de alta precisión para conocer lo que estaba ocurriendo, y actuar en consecuencia, algo que no se habría hecho tardíamente, cuando los incendios ya eran masivos.

2.2. El 18 de abril la Secretaria de Ambiente de la Nación, Romina Picolotti, anunció que “es imposible apagar el incendio” mientras el diario La Nación indica que en Zárate apenas había 200 bomberos para apagar 300 focos de incendios.

El día 18 de abril de 2008 el diario Los Andes de la ciudad de Mendoza publicó la siguiente noticia basada en un comunicado de la Agencia de Noticias DyN:

Picolotti: “es imposible apagar el incendio”

(DyN) La secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, advirtió hoy que “es imposible” apagar los incendios de pastos que, insistió, “han sido intencionales”, y afirmó que lo único que se puede hacer, y que se está logrando, “es el confinamiento” de los focos “para que no se expandan”.

Picolotti aseguró que la dependencia a su cargo tiene “los medios adecuados” para emergencias de esta naturaleza, pero puntualizó que si la pregunta es si los aviones hidrantes “van a poder apagar este incendio, si pueden apagar las 70 mil hectáreas, la respuesta es ‘no’: el ser humano no puede” hacerlo.

Por otra parte, en declaraciones a radio América, volvió a apuntar al sector agropecuario al sostener que “todos estos incendios han sido intencionales”, y enfatizó que los pastizales “han sido prendidos por cada ciudadano que maneja estos campos para engordar más rápido a sus vacas”.

“Esto me parece importante porque hay una cuestión de poner en peligro a la población y hacer semejante desastre por una cuestión de lucro”, disparó.

La funcionaria, asimismo, argumentó que no envió todavía a bomberos y brigadistas a apagar el fuego porque “no voy a arriesgar la vida de ellos” y aseguró que las malas condiciones “seguirán hasta el martes”.

Picolotti pidió paciencia a los automovilistas por las interrupciones en algunas rutas dispuestas por el Gobierno nacional a raíz de la intensa humareda: “Los cortes no son para molestar a la gente sino para preservar la vida” afirmó. “La estrategia de confinamiento del incendio, desde el jueves pasado, está funcionando”, puntualizó, aunque señaló que el pronóstico meteorológico “es adverso hasta el martes y el viento va a seguir soplando hacia acá”.

La titular de medioambiente señaló que la “gente va a seguir con molestias” por el humo y en las rutas seguirá habiendo “poca visibilidad”.

Picolotti solicitó a la gente que respete las indicaciones de las fuerzas de seguridad en las rutas y que “trate de no generar situaciones de violencia”.

“Obedezcan a la Policía y la Gendarmería y aquellas personas que tengan datos sobre quienes han iniciado los incendios, por favor, que los acerquen” a su secretaría.

El 19 de abril de 2008 el diario La Nación, en nota firmada por Gustavo Carabajal (“El humo aisló y sofocó a Buenos Aires), indica que el 18 de abril:

En la zona de Zárate, más de 200 bomberos intentaban apagar los 300 focos de incendios en los pastizales del delta, que comenzaron hace 12 días, aunque en el gobierno admitieron que el fuego que produce la columna de humo que cubre la ciudad y conurbano no se extinguirá por lo menos hasta el martes, cuando, según fuentes del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), cambiarían las condiciones del clima y llegarían las lluvias. Sin embargo, fuentes consultadas por la Nación estimaron que las actuales condiciones climáticas cambiarían solo el viernes próximo.

Resulta inadmisible que un incendio en la fase más grave que prevé el Plan Nacional de Manejo del Fuego (Fase III) estuviese siendo abordado, al 18 de abril de 2008, con apenas 200 bomberos (dato mencionado por diario La Nación, ver arriba) a 300 bomberos (dato proporcionado por Secretaria del Plan Manejo del Fuego, 19 de abril de 2008, llamada telefónica efectuada al número 011- 4348 8484).

2.3. Aumentó dramáticamente la contaminación del aire.

El 19 de abril de 2008 el diario La Nación, en nota firmada por Gustavo Carabajal (“El humo aisló y sofocó a Buenos Aires), indica que el 18 de abril:

“fue el peor día para los porteños desde el comienzo de los incendios. Durante casi toda la mañana respiraron un aire cargado con 17 partes por millón de monóxido de carbono [17 ppm], ocho veces más que lo habitual, y con una cantidad casi 12 veces más de lo común en cenizas, según las mediciones realizadas por la Agencia de Protección Ambiental de la ciudad.

2.4. Aumentaron dramáticamente las afecciones respiratorias.

El 19 de abril de 2008 el diario La Nación, en nota firmada por Gustavo Carabajal (“El humo aisló y sofocó a Buenos Aires), indica que el 18 de abril:

En los hospitales de la provincia de Buenos Aires aumentó 30% la cantidad de consultas por afecciones en las vías respiratorias. Mientras que, en la capital, 300 personas tuvieron que ser atendidas por dolencias similares. Por tal motivo las autoridades de Salud de ambos distritos decretaron la alerta amarilla en los hospitales.

(…)

Hospitales en alerta

En los hospitales porteños también aumentó el trabajo. Debido a que creció la cantidad de personas que concurrieron a los hospitales por problemas respiratorios, el ministro de Salud porteño, Jorge Lemus, decretó la alerta amarilla para los hospitales oftalmológicos (Lagleyze y Santa Lucía), pediátricos (Elizalde, Gutiérrez y Garrahan), y de rehabilitación (María Ferrer y Rocca). La alerta amarilla significa que los servicios de guardia de estos hospitales deben contar con la totalidad de su personal, y, en caso de producirse alguna ausencia, debe informarse al SAME para que suministre un reemplazo.

Al cierre de esta edición, el índice de monóxido de carbono había bajado a entre 5 y 5,3 partes por millón. “Hay que darle tranquilidad a la gente. Lo que más molesta es el material particulado, por eso le pedimos a la población que ante cualquier molestia ocular concurra a los hospitales porteños. Nosotros seguimos monitoreando la situación”, explicó el ministro de Ambiente y Espacio Público porteño, Juan Pablo Piccardo.

Para mitigar los efectos del material particulado, muchos habitantes de la ciudad recurrieron a los barbijos. Según fuentes de la Cámara de Farmacias, fue tal la demanda de las mascarillas que en varios locales se agotó la existencia de dicho artículo.

El 19 de abril de 2008 el diario La Nación, en nota firmada por Soledad Vallejos (“Un día de barbijos y antialérgicos”), indica que el 18 de abril:

[La contaminación del aire] se convirtió en el tema de conversación obligado de todos los porteños. En la oficina, en la casa, en la calle. Todos hablan del humo.

“Necesito saber hasta cuándo vamos a tener que soportar este humo. Soy alérgico, me duele la garganta, tengo los ojos irritados y me cuesta respirar. Ya no lo aguanto más -protestó Javier Cataldo, un oficinista de Puerto Madero-. Estoy la mitad del día en la calle y el resto, en la oficina. Pero es exactamente lo mismo, porque hay tanto humo afuera como dentro del edificio”.

La conversación de Cecilia Sánchez Raies, Jeremías Stuart y Lucila Miranda giraba en torno al mismo tema. Con el humo como protagonista “.

“El Gobierno no da ningún tipo de explicaciones, y finalmente siempre nos terminamos acostumbrando a todo. Dicen que no es nocivo, pero en nuestro trabajo ya tuvimos que llamar a la ambulancia en dos oportunidades. Ayer [por anteayer] una chica asmática sufrió una crisis y no podía respirar. Y los que no somos asmáticos ni alérgicos también lo padecemos; estamos con dolor de cabeza y los ojos irritados”, sostuvo Sánchez Raies.

Jeremías Stuart agregó: “Vivo en un departamento en un piso 15 y, por más que no abra ninguna ventana, mi casa está llena de humo. Hace dos días que tengo todo cerrado y no logré nada. Oí que el humo seguirá unos días más. Es una locura”.

Aunque los especialistas aseguran que no es tóxico, el aumento de las partículas en suspensión y los niveles de monóxido de carbono en el aire han provocado serios trastornos y molestias en una gran cantidad de personas.

Algunas reportan padecer sensación de náuseas, pero la picazón e irritación en los ojos es una de las afecciones más frecuentes por estos días.

Según informó la Cámara Argentina de Farmacias, las lágrimas artificiales, con un valor de entre 12 y 15 pesos, fue uno de los productos más vendidos en la mayoría de las farmacias porteñas, junto con los antihistamínicos y los antialérgicos.

“Uso lentes de contacto y tengo los ojos a la miseria. Estoy con las gotitas todo el tiempo. Y para salir a la calle me pongo los lentes de sol”, dijo Gonzalo Coronel mientras almorzaba con sus compañeros de trabajo al aire libre, en Puerto Madero”.

Protección descartable

Usar mascarillas descartables contra el polvo no es una medida de prevención suficiente, ya que sólo sirven para atrapar partículas más grandes, como el aserrín, por ejemplo. Sin embargo, durante una recorrida por la ciudad, La Nación pudo comprobar que con pañuelos sobre la boca, bufandas o barbijos, la gente busca alguna manera de protegerse.

En varias farmacias de la Capital, los barbijos, con un precio aproximado de 50 centavos, se agotaron en un día. ‘Vendimos 240 barbijos, todos los que teníamos. Y ahora tuvimos que pedir al proveedor para reponer porque la gente sigue preguntando’, dijo Enrique Altpen, dueño de una farmacia en Palermo.

2.5. Produjeron fuertes impactos sobre las actividades urbanas y el tránsito.

El 19 de abril de 2008 el diario La Nación, en nota firmada por Gustavo Carabajal (“El humo aisló y sofocó a Buenos Aires), indica que el 18 de abril:

Con momentos en los que la visibilidad no alcanzaba a más de una cuadra, los automovilistas circularon ayer con las luces encendidas durante la mañana y muchos porteños recurrieron a barbijos para tratar de aliviar los efectos del humo.

Clases suspendidas

En tres colegios de esta ciudad, entre los que figura el Instituto Lenguas Vivas, tuvieron que suspenderse las clases del turno mañana, mientras que en otros algunos alumnos tuvieron que ser atendidos por el SAME.

Además, por el humo que entró en los túneles, tuvo que ser interrumpido durante seis horas el servicio de la línea C de subte y el resto de las líneas circularon con importantes demoras.

El caótico panorama durante el mediodía y la mañana en la ciudad fue completado por una serie de accidentes que obligaron a cortar el tránsito por la Panamericana, la autopista Buenos Aires-La Plata y el Camino del Buen Ayre.

Incluso el Aeroparque Metropolitano fue cerrado para los aterrizajes. Muchos vuelos fueron derivados al aeropuerto internacional de Ezeiza donde, a pesar del humo, no se interrumpieron las operaciones. Por las demoras y suspensiones tuvieron que reprogramarse muchos vuelos, explicaron fuentes de Aeropuertos Argentina 2000.

El puerto de Buenos Aires también fue cerrado durante varias horas.

Asimismo, hubo caos en las rutas. Debido a la escasa visibilidad provocada por el humo, el Ministerio del Interior decretó la emergencia vial y los automovilistas tuvieron que esperar hasta después de las 10 para salir a las distintas autopistas y rutas.

En tanto, la Panamericana fue cerrada desde General Pacheco hasta Zárate y fueron liberados los peajes en la Autopista del Sol. También se cerró el tránsito en la ruta 8, desde General Pacheco hasta Pilar. Las rutas 12 y 14 también estuvieron intransitables desde Zárate hasta Gualeguaychú.

Se registraron complicaciones en las rutas 5, 7, la autopista Riccheri y la avenida General Paz, además de la autopista del Oeste y las rutas 202 y 197, donde, por la mañana, la visibilidad osciló entre los 200 y 100 metros.

Ante las dificultades para llegar en automóvil a la ciudad de Buenos Aires, se recargaron los servicios públicos de transporte.

A los datos resumidos por el diario La Nación es preciso incorporar al desarrollo de esta acción los resultados de las pericias que se están concretando sobre los dos accidentes múltiples que habría provocado la combinación de humo y neblina, y donde se registraron personas heridas y muertes.

2.6. La Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable es cabeza del Plan Nacional de Manejo del Fuego, pero no habría actuado cuando debió hacerlo, esto es, al comienzo de los focos ígneos.

2.6.1. Funcionamiento del sistema.

La Subsecretaría de Planificación y Política Ambiental de la Nación tiene a su cargo, dentro de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, la coordinación administrativa del Plan Nacional de Manejo del Fuego. La Unidad del Plan Nacional de Manejo del Fuego se creó mediante Resolución n° 205 del año 1996, dependiente de la “Unidad Secretario” e integrada por “un Centro Nacional y seis Centros Regionales” (Resolución n° 205/1997).

El Plan Nacional prevé tres niveles de actuación de acuerdo a la gravedad de los fuegos: I, II y III (ver Anexos). En la práctica “Cuando la Autoridad Jurisdiccional considere comprometida o agotada su capacidad de respuesta, podrá solicitar apoyo a la Unidad Organizativa Nacional de Manejo del Fuego a través de la Coordinación Regional correspondiente”. Esto gatilla la actuación de segundo nivel. Ante “la ocurrencia de siniestros de magnitud que por sus características, duración y/o complejidad o por la multiplicidad de incidentes, se viera superada la capacidad de respuesta de los medios empeñados en el combate, y se hubieren agotado o resultaren insuficientes los recursos de reserva regionales o los mismos no pudieran ser afectados, la Coordinación Regional solicitará a la Central Nacional la afectación de recursos extra-regionales, previa conformidad y aceptación de las Autoridades de la Jurisdicción afectada”. Esto gatilla el nivel de actuación III.

2.7. La Secretaría de Ambiente de la Nación no habría regularizado todas las deficiencias halladas por la Auditoría General de la Nación en el Plan Nacional de Manejo del Fuego, las cuales comprometen su eficacia.

La Auditoría General de la Nación elaboró el Informe Especial “Actuación n° 720/2004 Unidad Ejecutora del Plan Nacional de Manejo del Fuego”. En este documento, emitido en junio de 2006. la AGP detectó una serie de falencias que comprometen la eficacia del Plan.

En este Informe Especial y “respecto de la regulación expresada en la Actuación n° 1180/1997” la Auditoría General de la Nación concluye lo siguiente: “se regularon 8, parcialmente reguladas 4, y no reguladas 2”. Según información extraoficial a la que tuvo acceso FUNAM, el Plan Nacional de Manejo del Fuego no habría solucionado la totalidad de las falencias detectadas por la AGP. Esto podría haber contribuido a su deficiente actuación en los incendios objeto de esta presentación.

2.8. Inexplicablemente el Plan Nacional de Manejo del Fuego actuó tardíamente, y no hizo uso de todos los recursos humanos y técnicos de que dispone el sistema en todo el país. Solo participan del control del fuego 200 a 300 bomberos. Aún ante ausencia de requerimiento de auxilio desde la provincias, la Secretaría y el Plan Nacional de Manejo del Fuego deberían haber actuado.

Según el diario La Nación (19 de abril de 2008, nota firmada por Gustavo Carabajal, ver arriba) en Zárate actuaban [apenas] 200 bomberos para apagar 300 focos de incendios [cifra que el INTA incrementó a 570 focos para esta misma fecha, ver arriba]. De acuerdo a la consulta que efectuamos ante el Plan Nacional de Manejo del Fuego el 19 de abril, la cantidad de bomberos que estarían apagando los incendios habría aumentado a 300. Esta cantidad de bomberos no guardaría relación con la magnitud del incendio, y no estaría haciendo uso de las amplias disponibilidades humanas que puede movilizar el Plan Nacional de Manejo del Fuego.

Si bien el Plan Nacional de Manejo del Fuego se dispara en otras jurisdicciones con requerimientos de esas jurisdicciones (en este caso de las provincias de Buenos Aires, Santa Fé y Entre Ríos), en ausencia de tales requerimientos formales (lo cual deberá ser investigado por la Fiscalía) la Secretaría de Ambiente de la Nación y el propio Plan de Manejo debió actuar y acordar su participación, y si las provincias no accedían a tal acuerdo, presentar el caso ante la justicia, hacer presentaciones públicas, e incluso requerir la directa participación de las máximas autoridades de todas las jurisdicciones.

Lamentablemente, los testimonios disponibles y las consultas realizadas por FUNAM ante el Plan Nacional de Manejo del Fuego (19 de abril de 2008 ) parecen indicar que el Plan Nacional de Manejo del Fuego recién se activó el pasado miércoles 16 de abril cuando los incendios:

a) Ya eran masivos.

b) Ocurrían desde hacía más de dos semanas (empezaron el 3 de abril, y muy posiblemente antes, hacia fines de marzo).

c) Se registraban masivos impactos negativos sobre la salud y las actividades humanas, sobre todo en el Gran Buenos Aires.

d) Ya habían ocurrido graves accidentes viales con numerosos heridos y muertes.

e) Ya se habían producido irreparables daños ecológicos, con afectación de los suelos y de la fauna y flora nativas (especialmente aves).

2.9. Los incendios intencionales provocaron un gravísimo impacto sobre los ecosistemas afectados, el suelo, la fauna (en especial aves), y la flora. Los contaminantes producidos afectarán además los ecosistemas acuáticos.

Los incendios, que afectaron durante más de dos semanas ambientes que contienen suelos frágiles y una importante fauna y flora, produjeron una importante alteración de los suelos y de la fauna y flora nativa e incluso de la fauna y flora adaptada (exótica). La extensión de los incendios y su extendida duración generaron indudablemente serios impactos ecológicos y notable mortandad de fauna nativa. Los contaminantes producidos y que alcanzaron las aguas superficiales también afectarán los ecosistemas acuáticos y sus organismos.

2.10. El Defensor del Pueblo de la Nación, Eduardo Mondino, criticó a la Secretaria de Ambiente de la Nación, Romina Picolotti, por falta de prevención de los incendios de pastizales. En declaraciones públicas indicó que la Secretaría de Ambiente de la nación habría dado autorizaciones para la implantación de pasturas en la zona del Delta.

El defensor del Pueblo de a Nación, Eduardo Mondino, indicó al diario la Voz del Interior de Córdoba que el avance del humo “marca la falta de prevención”. Agregó luego: “Me parece que las autoridades de Ambiente [de la Nación] llegaron un poco tarde. Hace tres años que se comenzó a autorizar en las islas del delta la pastura, y todos saben que para eso se usa la quema de pastizales. Solo el que vive al lado del Obelisco, y nunca haya pasado por zonas de pastura, no lo puede ver”.

Eduardo Mondino denunció que “Por este avance que ha tenido la agricultura, por lo que se autorizó, pasa esto. Creo que la Secretaría de Ambiente ha estado absolutamente distraída y no le dio la envergadura que tenía el tema, cuando empezó a autorizar pasturas en la zona del Delta del Paraná”.

Eduardo Mondino reclamó asimismo que “Cuando uno toma decisiones que afectan a lugares protegidos, zonas ambientales como ésta, puede producir, por una combinación de factores, este tipo de daños” (diario La Voz del Interior, Córdoba, nota “Río Cuarto. Mondino cargó contra Romina Picolotti”, sábado 19 de abril, página A 26).

Señor Fiscal: la posibilidad de que la Secretaría de Ambiente de la nación haya autorizado la implantación de pasturas en la zona del Delta agrega un nuevo e importante elemento para la determinación de eventuales responsabilidades, habida cuenta que este tipo de implantación se suele asociar al uso del fuego intencional.

3. LAS CONDICIONES DE DESASTRE NO FUERON ADECUADAMENTE PREVISTAS NI ANALIZADAS POR LA SECRETARÍA DE AMBIENTE Y DESARROLLO SUSTENTABLE DE LA NACIÓN, NI POR EL PLAN NACIONAL DE MANEJO DEL FUEGO, NI POR LAS ÁREAS DE AMBIENTE DE LOS GOBIERNOS DE LAS PROVINCIAS DE BUENOS AIRES, SANTA FÉ Y ENTRE RÍOS.

Es importante asumir, Sr. Fiscal, que desastres como el ocurrido responden a la conjunción de numerosas variables que deberían haber sido previstas y tenidas en cuenta por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, por el Plan Nacional de Manejo del Fuego y por las áreas de ambiente de los gobiernos de Buenos Aires, Santa Fé y Entre Ríos antes de que la extensión y naturaleza de los fuego alcanzara grandes superficies.

El desastre podría haber sido evitado si el Plan Nacional de Manejo del Fuego hubiera coordinado con sus partes de los gobiernos de Buenos Aires, Santa Fé y Entre Ríos la extinción de los focos iniciales (los que habrían sido tempranamente detectados). La inacción ante los focos iniciales permitió que la dimensión de los incendios (y del desastre resultante) aumentaran en superficie y magnitud.

Ante un incendio cada vez más masivo, resultado de fuegos iniciales actuando sobre importantes acumulaciones de material vegetal seco e inflamable, se dieron tres circunstancias que no fueron adecuadamente valoradas (en su interrelación) por la Secretaría de Ambiente de la Nación y las áreas de ambiente y Manejo del Fuego de las provincias de Buenos Aires, Santa Fé y Entre Ríos:

a) Una topografía relativamente plana sin grandes obstáculos geográficos.

b) Escasa velocidad de vientos y ocurrencia de “calmas”, lo que redujo notablemente la ventilación horizontal.

c) Existencia de inversiones térmicas de superficie muy extendidas geográficamente, muy estrechas (de poca altura) y muy persistentes (por ejemplo entre las 10 de la noche del día anterior hasta el mediodía del día siguiente), lo que unido a la generación permanente de humos (con gases y partículas), y vientos débiles y calmas agravó la concentración de contaminantes. La existencia de estos tapones, característicos de condiciones climáticas como las existentes en esta época, disminuyeron dramáticamente la ventilación vertical.

d) Existencia simultánea, en las atmósferas urbanas impactadas por el humo de los incendios, de inversiones térmicas de superficie, de calmas (= ausencia de vientos) o de vientos muy suaves (que reducen el movimiento de esos contaminantes y aumentan su concentración), y la descarga de los gases y partículas contaminantes usuales de la ciudad (vehículos públicos y privados, otras actividades que contaminan el aire), con lo cual en estos días de alta afectación se sumaron:

– Los contaminantes derivados de las quemas (gases, partículas).

– Los contaminantes que diariamente descargan a la atmósfera urbana los transportes públicos y privados (motores a ignición a chispa, motores a ignición por compresión), y las industrias contaminantes (además de otras fuentes). Los que se emiten a mayores cantidades son contaminantes primarios como óxidos de nitrógeno, óxidos de azufre, óxidos de carbono, aldehídos, partículas suspendidas, partículas sedimentables, etc.

Las inversiones superficiales de temperatura y la ocurrencia de calma aumentan no solamente la concentración de los humos (contaminantes) descargados por las áreas rurales incendiadas, sino también, y en forma conjunta, la concentración de las descargas contaminantes de los vehículos y de las industrias contaminantes.

Debe quedar claro que pese a esta previsible conjunción de emisiones contaminantes la Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires, la Secretaría de Ambiente de la Nación, el Plan Nacional de Manejo del Fuego y las áreas de ambiente de las tres provincias más afectadas (Buenos Aires, Santa Fé y Entre Ríos) no habrían acordado ni habrían emitido disposiciones, o sugerencias, para que durante la ocurrencia de estos incendios se redujera la operación de vehículos privados.

Sobre la zona de desastre actuaron por lo tanto:

a) Un “tapón de aire caliente superficial” (por debajo del cual coincidieron capa de inversión térmica y capa de mezcla), donde el humo adquirió grandes concentraciones, sobre todo tras varias horas continuadas de inversión térmica superficial de poca altura (100 metros por ejemplo). Este tapón de aire caliente es el resultado de una inversión térmica que resulta del mayor enfriamiento del suelo (por pérdida de radiación infrarroja de onda larga en noches y mañanas con atmósferas límpidas y sin nubes).

b) Un “tapón de aire caliente” a los 1.500 metros de altura aproximadamente, resultado del ingreso de masas de aire procedentes del Oeste, que retiene a su vez las nubes de contaminantes que logran ascender cuando se rompen las inversiones térmicas de superficie.

El Plan Nacional de Manejo del Fuego utiliza la información que le provee el Servicio Meteorológico Nacional (vientos, temperatura, humedad relativa, ocasionalmente nubosidad) pero no tuvo ni tiene en cuenta la evolución de las inversiones térmicas de superficie. En el caso particular de este desastre ambiental y humano las áreas de ambiente de las provincias de Buenos Aires, Santa Fé y Entre Ríos, la Secretaría de Ambiente de la Nación y su Plan nacional de Manejo del Fuego no habrían solicitado ni utilizado la información que provee el Servicio Meteorológico Nacional sobre evolución de la capa de inversión térmica superficial y la capa subsiguiente, pese a que esta información está disponible diariamente gracias al envío a las 09:00 horas de la mañana, de una radiosonda.

Le hago notar al Sr. Fiscal que esta información es clave, necesaria y vital para explicar muchos de los fenómenos de concentración de contaminantes en el aire, y para predecir los momentos más críticos.

Ejemplo con valores reales. Solo a modo de ejemplo, en el día de hoy, 19 de abril de 2008, llamé por teléfono al Servicio Meteorológico Nacional [Servicio Meteorologico Nacional, Centro Meteorológico Nacional, página Web del Centro http://www.meteofa.mil.ar, E-mail: pronos@meteofa.mil.ar, Teléfono 011-5167-6721 Fax 011-5167-6705 / 20] y requerí la altura estimada de la capa de inversión superficial, la que se hallaba, aproximadamente, a unos 100 metros de altura (o dicho de otro modo, la capa donde se concentran los contaminantes tenía 100 metros de altura).

Solicité además si podían estimar el tiempo de duración de la inversión térmica registrada hoy, considerándose que (aproximadamente) habría comenzado a las 22:00 horas del día 18 de abril, y extendido (con su escasa altura) hasta aproximadamente el mediodía del 19 de abril. Durante la existencia de este “tapón de aire caliente”, y la ocurrencia de una situación de calma (relativa), los contaminantes producidos por los incendios suelen quedar atrapados en esta capa de mezcla, y su concentración aumenta.

Le hago notar al Sr. Fiscal que la Secretaría de Ambiente de la Nación, el Plan Nacional de Manejo del Fuego las áreas de ambiente de las tres provincias más afectadas (Buenos Aires, Santa Fé y Entre Ríos) no habrían estado requiriendo esta información al Servicio Meteorológico Nacional, y que tampoco habrían podido generar (por carecer de esta información) instrucciones y alertas de mayor utilidad para la población.

Funcionarios como la Secretaria de Ambiente de la Nación, Romina Picolotti, y otros altos funcionarios del área, y funcionarios de ambiente de las tres provincias afectadas, Buenos Aires, Santa Fé y Entre Ríos, no pueden desconocer la existencia del fenómeno de inversiones térmicas de superficie, y sus graves efectos cuando existe simultáneamente alta producción de contaminantes y calmas (días sin vientos). La persistencia de incendios en días con largos períodos de inversión térmica de superficie y calmas son una combinación de altísimo riesgo para la salud de las personas.

3. DE LOS POSIBLES DELITOS.

3.1. De quedar demostrado que la Secretaría de Ambiente de la Nación conocía que se habían detectado por lo menos 3 focos de incendio en la zona del Delta y Entre Ríos el 3 de abril, información que podía desprenderse de la lectura de imágenes satelitales (pues asumimos que el Plan Nacional de Manejo del Fuego trabajaría diariamente sobre imágenes satelitales y alertas procedentes desde otras áreas de gobierno y áreas de ambiente de las distintas provincias), incluido el INTA, y que pese a ello recién habría disparado su Plan Nacional de Manejo del Fuego el 16 de abril, ello pese a la situación desesperante planteada por los incendios, podría haber posible incumplimiento de los deberes de funcionario público por parte de funcionarios de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, en particular de la Secretaria de Estado, Romina Picolotti; del Jefe de Gabinete de esa secretaría (que tiene rango de Subsecretario), Juan Picolotti; del Subsecretario de Planificación y Políticas Ambientales, José M. Musmeci, y del responsable del Plan Nacional de Manejo del Fuego en dicha Subsecretaría, Sergio Rusak.

3.2. De quedar demostrado que las áreas de ambiente de los gobiernos de las provincias de Buenos Aires, Santa Fé y Entre Ríos conocían que se habían detectado focos de incendio a comienzos del mes de abril, información que podía desprenderse de la lectura de imágenes satelitales (pues asumimos que dichos organismos trabajarían diariamente con imágenes satelitales y alertas procedentes de otras áreas de gobierno), incluido el INTA, y que pese a ello no habrían requerido la asistencia del Plan Nacional de Manejo del Fuego al desarrollarse los fuegos (pese al evidente riesgo de que los incendios se extendieran), podría haber posible incumplimiento de los deberes de funcionario público

3.3. De quedar identificados los propietarios y tenedores de las propiedades donde se efectuaron las quemas de vegetación, para lo cual existiría una lista realizada por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo de la Nación con 160 propietarios, 60 de los cuales corresponden a la provincia de Entre Ríos y otros 100 a la provincia de Buenos Aires, y comprobada su autoría en la generación de los fuegos intencionales que generaron las nubes contaminantes y provocaron daños (incluidos heridos y muertes en accidentes viales), habrían incurrido en delitos penales (Artículos 186 y 189 del Código Penal), y violación de las normativas sobre incendios de las respectivas jurisdicciones.

4. DE LOS EFECTOS DE LOS INCENDIOS.

4.1. Naturaleza del fuego.

El fuego es un proceso oxidativo violento que daña y mata importantes segmentos de biodiversidad, afecta los suelos, favorece la erosión, contamina el aire, el suelo y las aguas y contribuye al cambio climático. En base a su origen podemos clasificarlos en tres grupos: (a) Fuegos intencionales ilegales; (b) Fuegos intencionales legales (quemas controladas, quemas prescritas); (c) Fuegos accidentales de origen antrópico (directo, indirecto) y (d) Fuegos accidentales no antrópicos (por “caída” de rayos por ejemplo).

La realidad ambiental del país, con más del 77% de la superficie original de sus bosques nativos ya totalmente destruida, aconseja erradicar los fuegos intencionales, tanto legales (grupo b) como ilegales (grupo a), y desplegar activas campañas de concientización pública para que disminuya la incidencia de los accidentales (grupo c).

4.2. Fuegos legales e ilegales.

Sobre los fuegos intencionales e ilegales no hay controversia. Lamentablemente, algunos técnicos y organismos siguen promocionando las bondades de la quema legal y controlada. FUNAM considera que la quema no debe legalizarse por las siguientes razones:

En primer lugar, porque la mayor parte de los ecosistemas, sobre todo los humedales del Delta y sistemas asociados, han estado soportando fuegos que superan ampliamente sus respectivas posibilidades de auto-recuperación.

En segundo lugar, porque tanto la superficie original de los ambientes nativos e intervenidos pero con flora y fauna nativas, como su continuidad, han disminuido dramáticamente en Argentina. Esta merma y “fragmentación”, que acelera la pérdida de biodiversidad, es notable en los humedales del Delta.

En tercer lugar, porque ignoran la sinergización que existe entre el fuego y otros factores actuales de simplificación ecológica, como sobrepastoreo, tala selectiva, desmonte en masa y contaminación. La mayor parte de los ambientes nativos de Argentina sufre una depredación sin precedentes.

En cuarto lugar, porque para el suelo un fuego controlado no se diferencia de uno prescrito (ver “Efectos”).

En quinto lugar, porque el fuego y sus acciones asociadas actúan sobre sustancias químicas preexistentes en el suelo, como plaguicidas y restos sólidos de distinto tipo (metales, plásticos clorados etc.). La quema de vegetación y suelos sometidos al uso intensivo de herbicidas clorados (como los ácidos feoxiacéticos sustituídos tipo 2,4-D) genera dibenzodioxinas y otros materiales de alta toxicidad, teratógenos y cancerígenos, que se introducen y bioaconcentran en redes alimentarias tipo pasto-vaca-hombre y tipo ecosistema complejo.

En sexto lugar, porque la quema controlada ignora por completo el “Principio de Precaución”. Dado que existen alternativas sustentables al uso del fuego, como el desmalezamiento mecánico o el control biológico de malezas, su utilización no se justifica.

En séptimo lugar, porque la actual bibliografía aconseja mayoritariamente, para ecosistemas en disturbio donde la supuesta resistencia al fuego está debilitada o no opera, erradicar el uso del fuego. Las modalidades de uso prescripto promovidas desde la provincia de Santiago del Estero -que es una de las provincias más afectadas por la degradación de ecosistemas- resultan por lo menos peligrosas. La mayoría de los técnicos que apoya esta habilitación del fuego suele basarse, casi exclusivamente, en la supuesta adaptación de algunas de las especies de plantas verdes -no la totalidad- ignorando que el “sistema” también incluye micro y macrobiota no vegetal de notable fragilidad. Quemar ecosistemas bajo disturbio y presión, donde está operando la simplificación ecológica a ritmo exponencial, es un despropósito técnico.

En octavo lugar, porque la legalización del fuego incide negativamente sobre la estructura y funcionamiento de las cuencas hídricas de captación, cada vez más cercadas por el desmonte y la simplificación ecológica.

En noveno lugar porque favorece los desmontes, dado que el fuego forma parte de las técnicas “preparatorias” que utilizan empresas desmontadoras. Después del fuego las máquinas completan la “erradicación” de bosques y matorrales autóctonos.

En décimo lugar porque no existen, desde la perspectiva de los ecosistemas actuales, simplificados y frágiles, “fuegos buenos” y “fuegos malos”. Frente a una formación ambiental muy incipiente de la sociedad, la institucionalización de los fuegos controlados solo aumenta el ruido y la desorientación.

En onceavo lugar, porque no sólo ignora el acelerado proceso de cambio climático global, producto del exceso de dióxido de carbono y del sobre efecto invernadero, sino que legaliza, abiertamente, la descarga de CO2 a la atmósfera. Al habilitar esta descarga de “gas de invernadero”, las quemas controladas configurarían, dentro de ciertos límites, violaciones a la “Convención sobre Cambio Climático Global”.

En doceavo lugar, porque la realidad de nuestros modelos de gestión ambiental delata una crónica falta de agentes de fiscalización. Una vez legalizadas las quemas y los incendios sería muy difícil controlar lo que sucede. Los cuerpos de Bomberos

Voluntarios, por ejemplo, sobreviven con presupuestos de miseria y la red de alerta temprana de incendios sigue siendo un anhelo. En este contexto el control es impracticable.

4.3. El impacto ambiental y sanitario del fuego.

4.3.1. Una abundante bibliografía desaconseja enfáticamente el uso del fuego como agente eliminador de vegetación en general y de malezas en particular. Ana Primavesi, de la Universidad de Viena y la Universidad Federal de Santa Maria (Brasil), conjuntamente con otros autores, indica que el uso del fuego es perjudicial por cuanto:

a) Impide el retorno de materia orgánica al suelo.

b) Expone el suelo a las lluvias y favorece por lo tanto la erosión.

c) Promueve el endurecimiento y la compactación del suelo, circunstancia negativa para la agricultura.

d) Crea condiciones de repelencia del agua, por cuya causa los suelos sometidos a fuego se vuelven más secos. Al dificultar la penetración de agua en el suelo (infiltración), condición agravada por la ausencia de vegetación protectora, esta “repelencia” o impermeabilización acelera la escorrentía superficial en suelos con pendiente, aumenta la permanencia de agua en suelos con drenaje impedido y agudiza en general el efecto de las inundaciones.

e) Destruye las comunidades de microorganismos que participan en la fabricación del suelo; debe tenerse en cuenta que conforme a datos de D. Pimentel, en condiciones agrícolas tropicales y templadas se requiere un promedio de 500 años, con extremos de 220 y 1.100 años, para regenerar 25 milímetros de suelo.

f) Descarga enormes volúmenes de dióxido de carbono a la atmósfera, lo cual incrementa el “Efecto invernadero” y agrava los fenómenos de cambio climático global [A. Primavesi. 1984. “Manejo ecologico do solo”,1984, Ed. Nobel, Brasil, 541 p.; Montenegro, R.A. 1994. Introducción a la ecología. Ed. Univ. Nac. de Mar del Plata, Mar del Plata, 141 p.].

La descripción de los efectos negativos del fuego sobre el funcionamiento y conservación de los suelos puede hallarse en los trabajos de Bachelier, G. (1963); Cory, J.T. & R.J. Morris (1968); Debano, L.F. et al. (1970); Firsova, V.P. (1965); Margoli, E. (1977); Popenoe, H.L. (1957); Primavesi, A. (1965); Primavesi, A. & O. Gressler & F. Andrae (1970); Primavesi, A. & J.A. Machado (1968 ) y Volsin, A. (1960), entre otros.

Autores como A. Primavesi (1965, 1968, 1984); A. Primavesi, F. Andrae & O. Gressler (1970) y A. Primavesi & J.A. Machado (1968 ) indican, claramente, que solamente las técnicas mecánicas y de manejo que excluyen el fuego garantizan la continuidad de la producción a largo plazo.

4.3.2. El fuego no debe disociarse de los desmontes desplanificados, desmedidos y mal hechos, legales, y del desmonte clandestino.

4.3.3. Los graves fuegos de corona y también los de superficie destruyen la vegetación y la fauna nativa e interrumpen por años e incluso siglos la capacidad regeneradora del suelo y de los ecosistemas.

4.3.4. Los incendios de ambientes terrestres, cualquiera sea su origen, contribuyen a alterar y destruir los sistemas hídricos asociados. En sistemas basados en la acumulación de sedimentos, como los deltaicos, los fuegos reiterados y los subsecuentes procesos de erosión hídrica aceleran la pérdida de suelo y de sedimentos. Al mismo tiempo la descarga de nutrientes provocada por fenómenos de escorrentía post-incendio contribuyen a eutroficar las masas de agua lóticas (aguas corrientes) y leníticas (aguas quietas). Cabe acotar que la excesiva descarga de fósforo y nitrógeno por causa de incendios (que se agrega a descargas preexistentes de líquidos cloacales por ejemplo) suelen disparar importantes floraciones de algas verdeazuladas, muchas de ellas tóxicas para los peces, el ganado vacuno e incluso el ser humano.

4.3.5. El fuego, cuando afecta ambientes contaminados con plaguicidas (por ejemplo 2,4-D) o con residuos sólidos (por ejemplo metales y plásticos clorados), puede desencadenar reacciones químicas que producen compuestos nuevos y muy tóxicos, como las dibenzodioxinas y los dibenzofuranosd. El mayor riesgo se da durante la quema de rastrojo y de cultivos, pero también en cualquier ambiente contaminado con residuos sólidos. Las quemas ocurridas en el Delta y zonas aledañas ha generado indudablemente una compleja masa de contaminantes, muchos de ellos tóxicos y cancerígenos (como el 2,3,6,7-TCDD). De este modo valores inusualmente altos de monóxido de carbono, cenizas, otras sustancias químicas (ver arriba), y posiblemente dibenzodioxinas y dibenzofuranos, deben haber alcanzado el Gran Buenos Aires y otros asentamientos humanos provocando efectos negativos en la salud. Lamentablemente la mayor parte de sus efectos solo podrán ser evaluados posteriormente, incluido un posible aumento en la mortalidad.

4.3.6. Los incendios descargan grandes cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera, un gas que acrecienta el efecto invernadero normal de la Tierra. Se plantea entonces una contradictoria situación legal y funcional. Argentina suscribió el Convenio Marco sobre Cambio Climático Global, y por lo tanto, adhirió a la paulatina reducción de las emisiones de CO2. Pero su política pública de tolerancia con el fuego la transforma en una importante productora de CO2 por incendios.

4.3.7. Los incendios significan una grave e inmanejable pérdida para el patrimonio ambiental de las tres provincias involucradas, traducida en pérdida de suelos por erosión hídrica y eólica, destrucción de los sistemas regeneradores de suelo, pérdida de recursos vivos irrecuperables, merma de la resistencia ambiental al cambio climático, alteración de cuencas hídricas, contaminación de aire, suelo y agua, eutroficación, pérdida de paisajes y ambientes fundamentales para mantener el turismo y masiva descarga de dióxido de carbono y el sobre efecto invernadero.

4.3.8. Los efectos de los incendios son acumulativos, pues no es lo mismo que determinada superficie de pastizal se queme 1 vez en 30 años, y 1 vez cada año. La cantidad y calidad de los fuegos reiterados disminuye geométricamente la capacidad del ecosistema natural para restablecerse.

4.4. El Plan Nacional de Manejo del Fuego.

Tres de las bases del sistema nacional de manejo son:

a) Que existen recursos humanos y técnicos para el control del fuego dispersos en distintas partes del país.

b) Que esos sistemas debidamente coordinados pueden concentrarse en las zonas de fuego.

c) Que el riesgo de incendio en las zonas boscosas del sur, por ejemplo, es distinta de la época en que ocurren en los bosques secos del centro y norte. Mientras los bosques fríos suelen soportar episodios de fuego intencional en verano, Córdoba por ejemplo los sufre en invierno y comienzos de la primavera. Al 13 de diciembre de 2000, mientras el riesgo de incendio era relativamente bajo en Córdoba, se registraban graves incendios en La Pampa (145.000 Ha quemadas), Mendoza (134.000 Ha) y la Patagonia (11.525 Ha).

Durante los días del mes de abril en que se extendieron los incendios de pastizales en Buenos Aires, Santa Fé y Entre Ríos no había por ejemplo fuegos significativos en las provincias del centro de Argentina. El Plan Nacional de Manejo del Fuego disponía por lo tanto de los recursos humanos y técnicos que no estaban siendo utilizados en estas y otras jurisdicciones. Pese a esta disponibilidad, al 19 de abril de 2008 solo estaban trabajando en la extinción de incendios 300 bomberos.

5. PETITUM.

Sr. Fiscal, le solicitamos lo siguiente:

5.1. Que investigue todos los hechos y situaciones aquí presentados.

5.2. Que disponga el allanamiento de todos los organismos públicos involucrados y proceda a secuestrar el material relacionado con el tema de la presentación.

5.3. Que investigue la responsabilidad de la secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la nación Romina Picolotti y/o del jefe de Gabinete de dicha secretaría Juan Picolotti y/o del subsecretario de Planificación y Políticas Ambientales, José M. Musmeci, y/o del coordinador del Plan Nacional de Manejo del Fuego Sergio Rusak y/u otros de funcionarios públicos nacionales “a determinar” en la prima facie demorada localización de incendios y/o actuación nacional para controlar y apagar los fuegos de pastizales y/u otra vegetación, que generaron nubes contaminantes, las cuales habrían provocado daños a la salud, accidentes viales con lesionados y muertes, y/u otros impactos a determinar.

Investigue posible incumplimiento de los deberes de funcionario público por parte de los nombrados (Arts. 248 y 249 del Código Penal).

5.4. Que investigue la posible responsabilidad de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la nación en la autorización dada a particulares y empresas para la implantación de pasturas en la zona del Delta, lo cual hacía suponer, por la naturaleza de este tipo de implantación, que se utilizarían quemas intencionales. Este requerimiento surge de declaraciones públicas hechas por el Defensor del Pueblo de la Nación, Eduardo Mondino (ver arriba).

5.5. Que investigue la responsabilidad de los responsables de las áreas de ambiente y de manejo del fuego de los gobiernos de la provincia de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fé (“a identificar”) en la prima facie demorada localización de incendios y/o actuación de sus respectivas áreas provinciales para controlar y apagar los fuegos de pastizales y/u otra vegetación, que generaron nubes contaminantes, las cuales habrían provocado daños a la salud, accidentes viales con lesionados y muertes, y/u otros impactos a determinar.

Investigue posible incumplimiento de los deberes de funcionario público por parte de los nombrados (Arts. 248 y 249 del Código Penal).

5.6. Que investigue la responsabilidad de los propietarios y tenedores de las propiedades donde se efectuaron quemas intencionales de pastizales y/u otra vegetación, ello en las provincias de Buenos Aires, Santa Fé y Entre Ríos, que provocaron nubes contaminantes, las cuales habrían provocado daños a la salud, accidentes viales con lesionados y muertes, y/u otros impactos a determinar.

Investigue la responsabilidad penal de tales propietarios y tenedores de propiedades en el origen de los fuegos y la figura penal que les cabe como tales, habida cuenta de las graves consecuencias que sus actos provocaron (Artículos 186 y 189 del Código Penal).

5.7. Que de comprobarse que parte o la totalidad de los mencionados, y/o de aquellos que su investigación pudiera agregar, violaron el Código Penal, y/u otras normas, proceda, si corresponde, a su imputación.

5.8. Prueba. Testimonial.

Atento a lo expuesto (y sin desconocer las facultades que son propias de la Justicia) sugerimos se requiera el testimonio:

a) Del titular del INTA, Carlos Alberto Cheppi.

b) Del ex Defensor Adjunto de la ciudad de Buenos Aires, Antonio Brailovsky (Teléfono particular 011- 4957-3465, E-mail: brailovsky@uolsinectis.com.ar).

c) De Ana Inés Malvárez, del Laboratorio de Ecología Regional, Departamento de Ciencias Biológicas, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Universidad de Buenos Aires, Ciudad Universitaria, Pabellón II, 4o. piso (1428 ) Buenos Aires, Argentina. Teléfono 011-4576-3300, Fax 011-4576-3384 int. 212, E-mail: inesm@bg.fcen.uba.ar).

d) Del Gobernador de la provincia de Santa Fé, Dr. H. Binner, sobre conceptos vertidos públicamente sobre falta de control de incendios, particularmente en la provincia de Entre Ríos (que afectarían la ciudad de Rosario por ejemplo).

e) Del Defensor del Pueblo de la Nación, Eduardo Mondino, para que ratifique los conceptos públicos vertidos contra la Secretaria de Ambiente de la Nación, Romina Picolotti, por falta de prevención de los incendios de pastizales, e informe sobre las eventuales autorizaciones que habría emitido la Secretaría de Ambiente de la nación para implantación de pasturas en la zona del Delta.

5.9. Prueba. Instrumental.

Atento a lo expuesto (y sin desconocer las facultades que son propias de la Justicia) sugerimos se arbitren las siguientes medidas, consistentes en intimar a la administración a informar y/ o remitir para su cotejo al Sr. Fiscal lo siguiente:

a) A la Agencia de Control Ambiental de la Municipalidad de Buenos Aires para que remita los documentos e informes que demuestran el impacto negativo de los incendios en la calidad de aire de la ciudad; al área de Salud los documentos e informes que demuestran los efectos de la atmósfera contaminada sobre la salud de las personas; a otras áreas de gobierno para que resuman los inconvenientes y trastornos producidos por la presencia de humo y en general de la atmósfera contaminada.

b) A los gobiernos de las provincias de Santa Fé, Entre Rios y Buenos Aires (áreas de ambiente y manejo de fuego) que remitan:

i) Todos los reclamos efectuados al gobierno nacional y/o a otra provincia (si los hubiera) sobre necesidad de controlar los fuegos en la zona del Delta y zonas vecinas; ii) Normas y procedimientos administrativos aplicados para el manejo del fuego, incluidos mecanismos de autorización y control, y resumen de lo actuado durante esta emergencia durante los meses de marzo y abril de 2008; iii) identificación de los productores rurales (propietarios o tenedores) que habrían iniciado fuegos intencionales, y las medidas administrativas y judiciales que se hubieran adoptado; iv) Accidentes viales registrados como consecuencia de la presencia de humo en rutas de su jurisdicción, incluyendo número de personas heridas, muertes y daños; v) Inconvenientes y trastornos producidos por la presencia de humo en áreas urbanas y rurales.

c) A la AGN y SIGEN a efectos que remitan todos los informes y sus antecedentes en relación al control del Plan Nacional de Manejo del Fuego que opera dentro de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación.

d) Al Plan Nacional de Manejo del Fuego para que remita todos los informes y documentos que muestren:

i) Cómo vigilan diariamente la ocurrencia de focos incendios mediante lectura de imágenes satelitales y/o consulta por ejemplo con igual tarea desarrollada por el INTA (si acaso esta vigilancia se efectúa diariamente); ii) Cuándo tomaron conocimiento de los incendios registrados en las zonas del Delta y ambientes asociados (con fecha y hora precisas, y documentación que lo acredite); iii) Cuáles fueron sus pasos y medidas al comprobarse la ocurrencia de tales incendios (si tales pasos y medidas existieron); iv) Cuándo recibieron los requerimientos de las provincias de Buenos Aires, Santa Fé y Entre Ríos para que se dispare el Plan Nacional de Manejo del Fuego; v) Cuándo (día y hora) en que el Plan Nacional de Manejo del Fuego empezó a actuar en la zona y con qué recursos, indicando si se solicitó apoyo o no de recursos humanos y técnicos a otras provincias integrantes del Plan, y en caso afirmativo, de qué recursos se trató, y su origen; vi) Listado con nombres, apellidos y dirección de los responsables de iniciar fuegos intencionales que hubiera identificado la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable en las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fé, y medidas o acciones, administrativas y judiciales que hubiera dispuesto la Secretaría.

e) A la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación para que remita los documentos, informes y eventuales autorizaciones para que particulares y/o empresas implanten pasturas en la zona del Delta, ello conforme declaraciones del Defensor del Pueblo de la Nación realizadas al diario La Voz del Interior (ver arriba).

f) Al Defensor del Pueblo de la Nación, Eduardo Mondino, y a la defensoría del Pueblo de la Nación para que remita documentos que testimonien falta de acción o fallas en el Plan Nacional de Manejo de Fuego que dicho organismo hubiese comprobado, y documentación probatoria de que la Secretaría de Ambiente habría estado autorizando la implantación de pasturas en la zona del Delta durante los últimos tres años.

Con respeto y consideración lo saluda atentamente,

Dr. Raúl A. Montenegro

Presidente de FUNAM

DNI 7.630.299

23 ABR 2008
FUENTE: Antonio Elio Brailovsky BS.AS. ARGENTINA
brailovsky@uolsinectis.com.ar
antonioeliobrailovsky@yahoo.com.ar

Anuncios