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En TERRATOX cada vez estamos más locos. No vemos que esta es la realidad: las mangueras faltan y los incendios sobran.

La nota debería dar pie a un informe de envergadura que lleve a hilar más fino: Las mangueras escasean (para sólo mencionar una de las tantas cosas que faltan): … ¿Sólo en la localidad citada en la nota? ¿En varias localidades de Buenos Aires? ¿En varias zonas de Argentina?

Pero en TERRATOX insistimos quijotescamente en reclamar que cada cuerpo de Bomberos debe contar para intervenir ante casos de emergencias químicas o accidentes industriales mayores con todos los implementos técnicos y sus correspondientes Trajes de Protección Química Totalmente Encapsulados.

Tenemos algunas preguntas por hacer desde este blog a todas esas empresas multinacionales que se pavonean por ahí con el nuevo “verso de mercadeo” conocido como responsabilidad social corporativa : ¿Por qué no muestran hasta dónde les llega esa mentada responsabilidad y se ponen de una vez por todas a surtir con elementos básicos -mangueras, etc.- y equipamientos especiales -para riesgos químicos- a cada cuerpo de bomberos voluntarios de su localidad?

¿O están tan alejados de la realidad como TERRATOX como para esperar que el Municipio cumpla con aquello que la norma legal le exige?

En fin, esta es ARGENTINA. Los héroes no tienen mangueras y no se les tiene el respeto social que se merecen y TERRATOX es una voz solitaria que clama en el desierto.

Y pensar que en TERRATOX reclamamos implementar procesos APELL generalizados: qué delirio. En tanto en este país democrático y progresista y defensor de derechos humanos a los bomberitos los mandan con baldes a enfrentar el fuego.

Los bomberos que apagan incendios con baldes

Se ocupan de cubrir los barrios de Hernández y Gorina. Cuentan con una vieja unidad de rescate y baldes. Los vecinos aportan mangueras de goma. Y esperan la llegada de las autobombas de City Bell o Gonnet, que tardan 40 minutos. Les donaron una autobomba pero está varada en la Aduana

Tienen una autobomba de 7.000 litros de agua varada en la Aduana. Y la única herramienta propia que poseen es una vieja unidad de rescate. Sin embargo, se ocupan de combatir los incendios en las localidades de Gorina y Hernández. Insólito -aunque no menos indignante-: arriesgan su vida para apagar el fuego con baldes y mangueras de goma, que aportan los vecinos.

Se trata de los bomberos voluntarios de Gorina -así los llaman en la zona, ya que su verdadero nombre es Asociación de Voluntarios de Gorina-, quienes se transformaron en la primera unidad de combate contra el fuego hasta la llegada de las autobombas que posee el cuartel de Villa Elisa, apostadas en la comisaría Décima de City Bell o en la comisaría Decimotercera de Gonnet.

Juan Carlos Gabrielli, jefe de los voluntarios de Gorina, explicó a Hoy: “Sólo contamos con una unidad de rescate y baldes para apagar incendios. Somos los primeros en llegar, ya que las autobombas tardan casi 40 minutos (de Gorina y Hernández a City Bell o Gonnet hay 3 kilómetros de distancia, en caminos recargados de lomos de burro).

Y agregó: “Al llegar a una casilla que se incendia conectamos mangueras de goma en las canillas de los vecinos y llenamos baldes, así trabajamos”.

Como en cualquier incendio la situación es arriesgada y desesperante. Mucho más, si no se cuenta con los elementos básicos para controlar las llamas. “El aporte de los vecinos es fundamental; nosotros hacemos lo que podemos. Cuando llega la autobomba, ya no queda nada de las casas”.

Increíble pero real. Mientras los voluntarios arrojan baldes de agua sobre el fuego y rescatan a las personas asfixiadas, en la Aduana del Puerto de Buenos Aires descansa -y se deteriora- una autobomba con capacidad para 7.000 litros de agua. Fue donada a Gorina por los Bomberos de Villa Soldati, pero no pueden acceder a esta unidad al no conseguir la autorización firmada por la Provincia.

Hay más: según las normativas vigentes, los bomberos voluntarios dependen de la Municipalidad de La Plata, que tiene la obligación de proveer material para llevar a cabo esta vocación tan necesaria como solidaria -los voluntarios no reciben salario-. “Nunca nos dieron nada”, sentenció Gabrielli.

En el cuartel de Gorina hay 30 voluntarios que deben responder a las alarmas de fuego unas 6 o 7 veces al mes. Y que cuentan con el apoyo incondicional de los vecinos: “Cada vez que una casilla se prende fuego la única esperanza son los voluntarios. Ellos llegan con baldes, pero tratan de salvar nuestras cosas”, dijo a Hoy Elvira, una vecina de Hernández.

Los voluntarios de Gorina no sólo se ocupan de los incendios sino que responden a cualquier pedido de auxilio de los vecinos. Y hasta tienen gestos solidarios que sorprenden a los platenses: la semana pasada, en su única unidad de rescate, cruzaron la ciudad hasta Villa Elvira. Allí, rescataron a una familia con cuatro chicos (uno discapacitado) que se encontraba viviendo desde hacía 20 días en un auto.

No hubo respuesta municipal al pedido de la familia -que había llegado a La Plata en busca de trabajo desde San Juan-, sino de los voluntarios que los alojaron dentro de su cuartel, en un aula que utilizan en el ciclo lectivo para dar clases a los chicos del barrio.

Luciano Gravellone

06 FEB 2008
FUENTE: DIARIOHOY.NET B.AS. ARGENTINA

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