Más de 6 millones de personas corren riesgos por las napas contaminadas

Los expertos coinciden en que el 60% y el 70% –o más–, de las napas están contaminadas. Según el último censo, en el conurbano viven 8,6 millones de personas

Más de la mitad de la población no tiene cloacas, a lo que deben sumarse los efectos nocivos para los municipios lindantes a las cuencas del Matanza y el Reconquista. Sólo en Vicente López, San Isidro y parte de San Martín hay un millón de potenciales afectados por contaminación con cromo. AySa, la Autoridad del Agua y la Secretaría de Política Ambiental provincial se acusan mutuamente y deslindan responsabilidades.

Gonzalez catan. Los expertos dicen que es una de las zonas con más problemas de contaminación del Conurbano. Oficialmente viven 1,2 millón de personas.

Beatriz abre la canilla y se sirve un vaso de agua. Aunque es fresca y transparente como el cristal, si la bebiera, estaría tomando veneno. Hace más de 40 años que vive en Ituzaingó –a sólo media hora de la capital– y ya conoce las reglas de algunos lugares de la provincia: sólo el agua de bidón o mineral es segura. Lo que quizá no sabe es que su caso no es el único y se repite en la mayoría de los partidos del Conurbano bonaerense, donde los problemas de contaminación del agua son graves. Muy graves. Allí, las napas y acuíferos están comprometidas con sustancias nocivas para la salud como nitritos y nitratos (resultado de los desechos biológicos), y hasta metales como el cromo o el plomo, que son altamente cancerígenos. Ya no se trata de un fenómeno que sólo afecta en los municipios más humildes como La Matanza (donde sólo el 15% tiene cloacas). También ocurre en aquellos de alto poder adquisitivo como Vicente López y San Isidro, donde los barrios residenciales conviven con canillas que escupen agua contaminada con cromo.

Hasta para los especialistas más optimistas, las cifras son contundentes: “Entre el 60% y el 70% de las napas del Conurbano están contaminadas”, mensura el hidrogeólogo Jorge R. Mugni, especializado en análisis de aguas subterráneas. Para Mario Alberto Hernández, investigador del Conicet y profesor de Hidrogeología de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), el problema alcanza a “casi todos” los municipios que rodean la Ciudad y una de las razones es el déficit de cloacas. “El mayor problema es la falta de saneamiento”, completó Mugni.

El caso de Beatriz se repite en el 30% del Conurbano, donde el agua de red es sólo una promesa. Los vecinos cocinan y se bañan –la contaminación también entra por la piel– gracias a un ruidoso y muchas veces precario motorcito que con un pistón bombea el agua que fluye por las acuíferos a 40 y 100 metros de profundidad, dependiendo la zona. Sin embargo, en los lugares con menos recursos, esa misma perforación se hace a pocos metros, donde se ubican la napas más altas, mucho más contaminadas que las otras.

Sucede que los “pozos ciegos”, cámaras bajo tierra donde mueren los residuos del inodoro, con el tiempo terminan filtrando sustancias muy nocivas (nitritos y nitratos) a las napas más profundas. Y las envenenan. Las napas superficiales también operan como receptores de la contaminación del cauce de los ríos que atraviesan el Conurbano como el río Matanza o el Reconquista, contaminados por la acción de los desechos industriales o por reemplazar a las cloacas en los barrios más pobres.

Nadie es responsable. A la hora de dar explicaciones, desde la jefatura del laboratorio de la Autoridad del Agua (ADA), uno de los entes provinciales responsables, dijo: “En el agua puede haber cualquier cosa y no tenemos idea de qué sustancias nocivas hay en las napas. Eso es responsabilidad de AySa”, disparó. Tras ser consultada AySa, sus voceros alegaron no querer hablar “porque la gente busca responsables y no soluciones”, e instaron a llamar al ADA y a responsables del Gobierno provincial. Diario PERFIL intentó hablar directamente con Control de Calidad de AySa, pero en dos oportunidades, al mencionar el medio, cortaron el teléfono. La secretaria de Política Ambiental de la Provincia, Silvia Suárez Arocena, dijo que su secretaría “no tiene competencia al respecto” y señaló a ADA, AySa y otros concesionarios como los responsables para dar explicaciones. Nadie parece querer hacerse cargo, y el riesgo sanitario es una amenaza creciente.

Los niños están entre los más afectados: según la Organización Mundial de la Salud, uno de cada tres chicos en el mundo muere por los problemas de contaminación. Ana Girardelli, jefa de Toxicología del Hospital de Niños sor María Ludovica de La Plata, confirmó que por estas causas recibió a niños con el “síndrome del bebé azul”, un mal relacionado con la ingesta de nitritos que evita la correcta oxigenación de la sangre.

Néstor Oliveri, médico de La Matanza, explicó a PERFIL que los casos de cáncer en ese municipio se cuentan de a varios por manzana en los barrios más carenciados. Y los de gente con problemas severos en la piel (dermatitis) y digestivos (diarreas) son comunes. De hecho, estima que el 90% de los chicos de la zona presenta problemas de parásitos y otros tantos, también bronquiales. “La ausencia de servicios cloacales y de agua de red, sumado al anárquico e incontrolado funcionamiento de industrias producen que el Conurbano esté inmerso en un caos ambiental”, disparó Enrique Matías Viale, presidente de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas y coincide con que se trata de un problema grave: “Todos los municipios del Conurbano tienen sus napas altamente contaminadas”.

El drama de los vecinos es tal que algunos ensayan explicaciones poco convencionales, como en González Catán, donde se preguntan, con inocencia, si fueron presa de alguna brujería o “engualichados”, incapaces de explicar las raras manchas (algunas para afuera y con forma de pelota) que –dicen– les salieron en la piel. Lo que ya no les llama la atención es que cada vez que consultan en el hospital, el médico los manda a casa con la misma respuesta: “Debe ser algún tipo de alergia”.

CROMO EN ZONA NORTE

La contaminación acuífera no sólo golpea en aquellos municipios sin cloacas ni agua de red, donde los vecinos viven en asentamientos a la orilla de ríos contaminados. También afecta en los barrios de clase media.

Uno de los casos testigo es el de Diacrom, en Vicente López, empresa que fue clausurada a principios de mes pero que durante 12 años contaminó –según varios peritajes– con cromo las napas del barrio de Munro y el metal se filtró a un río subterráneo de agua potable de AySa que llega a un millón de casas. “Es necesario realizar un nuevo túnel para transportar el agua, ya que desde 1995 la contaminación de las napas se está filtrando –por ciertas fisuras– al río que lleva agua potable a Vicente López, San Isidro y parte de San Martín”, explica el ingeniero Pablo Schickendantz,quien hace más de 10 años descubrió la filtración de cromo cuando trabajaba para Aguas Argentinas. “Una parte importante del agua de red está contaminada por las napas y todavía puede haber restos de cromo”, confirmó Miguel Quintabani, presidente de la Asociación Civil Pro Vicente López. Después de ser denunciada penalmente en 1995, la empresa recibió la pena atenuada de probation. Como siguió funcionando sin control, en 2005 una fiscal volvió a iniciar acciones penales por los crecientes casos de cáncer en la zona. “Entre 19 vecinos que viven en la manzana, 16 tuvieron cáncer y la mayoría se murió”, denunció María Luz Ledesma, quien superó el cáncer pero hace dos años descubrió que tenía excesivos niveles de cromo en sangre. Vive a dos cuadras de Diacrom.

Junto a un grupo de vecinos de la zona, exigen al Gobierno provincial y a AySa un estudio epidemiológico serio y agua pura. Todavía es sólo una promesa.

Lucas Morando
19 AGO 2007
FUENTE: Diario Perfil   BS.AS.  ARGENTINA

Anuncios