Los proyectos celulósicos del Uruguay en nuestras costas

El Ingeniero Químico Jorge Matta (egresado de la Facultad de Ingeniería Química de la UNL– Profesor Titular en el Instituto de Tecnología Celulósica – Profesional Principal del Conicet- asesor por la UNL de Cancillería Argentina para la Comisión Binacional Argentino-Uruguayo, y Miembro de la Delegación), brindó una charla en Gualeguaychú sobre los perjuicios que ocasionará el funcionamiento de Botnia.

Con el propósito de brindar una visión más acabada del conflicto, precisó aspectos sobre los que la población debe poner singular atención. En este sentido, se basó en la publicación que realizó en la revista Nº 3 Ecociencia & Naturaleza, donde su trabajo se basó en “Proyectos Celulósicos de la República Oriental del Uruguay”.
Hasta julio de 2007, el Gobierno del vecino país emitió autorización para la instalación, sobre ríos fronterizos con la Argentina, de dos grandes plantas para la producción de celulosa Kraft de Eucalipto blanqueada con dióxido de cloro.
Orión, el proyecto de Botnia, se está construyendo a tres kilómetros de Fray Bentos, a unos 25 kilómetros de Gualeguaychú; hasta ahora las autoridades orientales ratifican que la planta comenzará a funcionar entre septiembre y octubre.
En tanto, el proyecto de ENCE, originalmente asentado a menos de cinco kilómetros de Orión, iniciará su construcción este año en la localidad uruguaya de Punta Pereyra, sobre el extremo norte del Río de la Plata, a 30 kilómetros del Delta del Paraná y a sólo 40 kilómetros del norte del Gran Buenos Aires.
Un tercer proyecto, de la firma Stora- Enso, espera el momento de solicitar su autorización para instalarse “en algún lugar” del Departamento Durazno, sobre el Río Negro. Stora-Enso ya ha iniciado en la zona la compra de tierras y su forestación. Las tres plantas se diseñarán para producir poco más de un millón de toneladas al año de celulosa cada una, lo que las coloca, individualmente, entre los proyectos internacionales más grandes jamás proyectados. En conjunto, considerando localizaciones, tamaños y la distancia, una de otra, se convertirán en el mayor complejo mundial para la explotación forestal y producción de celulosa. Como se verá en el desarrollo del trabajo, las tres plantas emitirán enormes cantidades de contaminantes, los que —parcial o totalmente— terminarán en el tramo inferior del Río Uruguay y su zona de influencia.
Todas las emisiones provocarán serios efectos transfronterizos.
La gran mayoría de los contaminantes, derivados de los desechos sólidos, líquidos y gaseosos son de fuerte impacto ambiental. Por las características de los contaminantes y por las cantidades que se emitirán, la operación conjunta de las tres plantas, a lo largo de sus años de vida útil, conmocionará la flora, fauna, economía y la salud de la población en el área.
Considerando su magnitud, localización y vida útil, cada uno de los proyectos conocidos tendrá un fuerte impacto sobre el medio ambiente en general y la cuenca del río Uruguay en particular, generado por emisiones y vuelcos de desechos a lo largo de más de 40 años de operación. En primer lugar, porque el río no es un desagüe, es un sistema ecológico vivo, no divisible por líneas fronterizas. Pero, fundamentalmente, debido a que los contaminantes de las plantas se depositarán en áreas pobladas y económicamente activas del territorio argentino. Incluidos el Delta del Paraná y el Gran Buenos Aires. Finalmente, porque el problema en el mediano plazo es ante un complejo industrial de cinco, seis o más millones de toneladas al año en un área ecológica relativamente reducida. No existe en el mundo un conglomerado siquiera similar. Y nadie está preparado para algo así.

Paola Ponroy

24 AGO 2007
FUENTE: EL DIARIO  E.RÍOS  ARGENTINA

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