Una nube de cenizas tóxicas cubre a la capital

Toneladas de carbonilla caen sobre los habitantes de la ciudad. Desde las alturas, los edificios apenas se ven por la densidad de la polución de la industria azucarera y por la emanación de gases de vehículos.

Una grisácea atmósfera cubrió esta mañana a la ciudad. La permanente lluvia de hollín que emana desde los ingenios azucareros, los gases provenientes de vehículos y la densa capa de tierra que flota por el aire conformaron un peligroso y oscuro combo, que envolvió a los habitantes de la capital hasta pasado el mediodía.

La nube de cenizas tóxicas resultó tan cargada que era imposible divisar el cerro o las puntas de los edificios. Las toses y carraspeos fueron el lenguaje común de quienes se animaron a caminar entre la espesa atmósfera. Además -como ya es costumbre en esta época- la carbonilla cayó en toneladas, ensuciando todo lo que estaba a su alcance.

La lluvia negra -intensificada por la falta de precipitaciones- ha sido motivo de protesta especialmente para los habitantes del sur de la provincia, que se organizan desde hace meses para pedir a los ingenios que instalen filtros en sus chimeneas.

Además de enfermedades respiratorias y oculares, la densa capa de partículas contaminantes provocó hoy la paralización del transporte aéreo, que tuvo que suspender algunos vuelos y reprogramar otros debido a la escasa visibilidad que se registraba esta mañana. LA GACETA (C)

14 AGO 2007
FUENTE: La Gaceta  TUCUMÁN  ARGENTINA

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