MALDITO PCB

Abandonados a su desgracia, los barrios mas humildes sufren consecuencias del liquido mortal de los transformadores eléctricos: afecciones severas y enfermedades terminales, ¿hasta cuando? Las victimas en su mayoría niños de entre 2 a 15 años, son sus dramáticos resultados, causados no sólo por la carencia de recursos económicos y la marginalidad

La existencia de una gran cantidad de transformadores eléctricos que derraman el mortal líquido refrigerante PCB, la precaria instalación de agua potable que se extiende a través de una extensa zanja de agua estancada que rodea todas las manzanas, y la presencia de un imponente arroyo que corre por detrás de las precarias viviendas, compuesto por aguas putrefactas a causa de los desechos de dos fábricas y los residuos de la zona, son las evidencias de la grave contaminación que padecen los habitantes del barrio La Florida del partido bonaerense de Quilmes. Las enfermedades terminales y los casos de severas afecciones que se registran en el barrio, en su mayoría en niños de entre 2 a 15 años, son sus dramáticos resultados, causados no sólo por la carencia de recursos económicos y la marginalidad, sino también por la falta de soluciones básicas y el abandono de las distintas autoridades.
Este trágico y triste panorama es la realidad que les toca vivir a los vecinos y habitantes del asentamiento conocido como la Ribera del Arroyo Las Piedras, donde viven unas 1.700 familias. Según pudo comprobar Crónica durante una investigación realizada en la zona, apoyada por las autoridades de la Asociación Sin Fronteras a la Discapacidad, de San Francisco Solano, uno de los casos de contaminación más concretos y que derivó en graves problemas de salud es el que se registra en una casa situada en la calle 886 al 4700, a pocos metros del arroyo. En ese lugar vive Osvaldo Pardini, un niño de 12 años que sufre miopía elevada y temblores en sus manos, como consecuencia del alto nivel de plomo que tiene en la sangre. Según los médicos especialistas consultados por

la familia, la causa puede ser la cercanía del arroyo contaminado, agravada por la presencia de los transformadores eléctricos con PCB que están instalados en la puerta de su casa.
“Osvaldito”, como lo llaman sus amigos, fue atendido por médicos del Hospital Garrahan, quienes le realizaron varios análisis para detectar el grado de contaminación que sufre. Según los estudios, el nene tiene más del doble de nivel de plomo en sangre que puede soportar una persona sin problemas y sufre de una miopía elevada que día a día se acrecienta.
La madre de Osvaldo, Nelly Pintos, explicó que su hijo comenzó a usar anteojos a los seis años y que luego, con el correr del tiempo, su problema se agravó y ahora ya casi no puede ver: “Nos dijeron que la solución inmediata es mudarnos de este lugar, pero no sabemos adónde ni cómo, porque no tenemos el dinero para hacerlo. Mi marido trabaja haciendo changas y yo cuando puedo hago tareas domésticas en otras casas, pero eso no alcanza”.
La familia pide ayuda desde hace mucho, pero aún no la recibieron. La espera de una solución concreta les parece interminable, mientras día a día siguen trabajando para comprarle el mejor alimento posible a su hijo y esperando la próxima visita al médico. Cerca de ahí, a unos 200 metros, vive el matrimonio Navarro, con su pequeño hijo Santiago, quien padece de una malformación de nacimiento que le provocó labio leporino, la ausencia del paladar y problemas de vista. Esta enfermedad congénita del niño se agravó en sus primeros años de vida con el retardo madurativo que sufrió por la mala alimentación.
Otro de los casos en que la falta de recursos, la contaminación del arroyo Las Piedras y la presencia de la gran cantidad de transformadores con PCB agravaron severos problemas de salud y provocaron una escasa defensa del organismo, es el de Iris Romero, una nena de tan sólo dos años que está postrada en su cama y padece macrocefalia. La nena vive con su papá Juan Carlos, un hombre que trabaja casi todo el día y que ya no cuenta con la mujer con quien tuvo a Iris para luchar por el bienestar de la criatura, porque abandonó la casa luego de dar a luz.
El pequeño Andrés Olas, de 12 años, es otro de los niños vecinos al mortal arroyo, pero además está expuesto a innumerables enfermedades por la disposición y ubicación de su casa, la cual está justo detrás de un inmenso basural. “Hidrocefalia es su enfermedad, causada por una meningitis contraída cuando tenía un año y medio”, según explicó su mamá Ana. Andrés corre, juega y se divierte con sus amigos con muchas dificultades, pero no sólo por sus limitaciones físicas, sino también porque la montaña de residuos no le deja espacio para hacerlo.

SEBASTIAN DOMENECH

02 SET 2007
FUENTE: CRÓNICA.COM.AR  BS.AS.  ARGENTINA

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