¿Para cuándo la prohibición del humo del Volcadero? 

“Paraná libre de humo”. Cuando leí el titular de esta noticia, a raíz de un proyecto de ordenanza enviado por el Ejecutivo Municipal, coincidí, inmediatamente, con la iniciativa.
 

Me dije que era hora de que Paraná, la que conserva los eslóganes “Ciudad paisaje”, “Viva el río…”, “La de todos los Verdes”, comenzara a purificar su aire. ¡Por fin se está trabajando para tener una ciudad saludable; un ambiente sano, libre de polución!
Al titular lo leí en un kiosco, por lo que, hasta ese momento, desconocía el contenido del proyecto. Fue así que en el trayecto de mi casa a la Redacción me pregunté si la primera tarea del Municipio iba a ser la del saneamiento del Volcadero, ese gran basural a cielo abierto, ubicado en la zona oeste de la ciudad, donde a diario camiones recolectores vuelcan, sin ningún proceso de selección previa, toneladas de residuos que se producen en esta urbe.
Pensé que la iniciativa debía aprobarse sin demoras y ponerse en marcha ya, aunque el 10 de diciembre cambien las autoridades comunales y todavía queden heridas de los comicios del 18 de marzo. Una ciudad libre de humo la queremos todos, me dije, y seguí caminando.
Fue así que me puse en la piel de los vecinos de la zona oeste, aquellos que conviven, que sufren y padecen serios problemas de salud por tener que respirar a diario ese humo contaminante y espeso que se levanta como hongo por la quema que se produce ante la acumulación de basura.
Recordé el informe que elaboró la Facultad de Trabajo Social de Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), hace ya 10 años, sobre el Volcadero municipal y los efectos que éste produce en la población, y sobre las familias que a diario se disputan con ratas y perros la comida que ahí se arroja.
Recordé los reclamos de los docentes, alumnos, padres y vecinos de las escuelas que se encuentran en los barrios de influencia (San Martín, Antártida Argentina, Humito-Villa María, Mosconi y Balbi), quienes sufren de continuos broncoespasmos, catarros, piodermitis, parasitosis, diarreas, tos, dolor de garganta, escabiosis y enfermedades virósicas, por cohabitar con el basural a cielo abierto. Patologías que están directamente relacionadas con las condiciones ambientales.
Aunque hace años se viene advirtiendo acerca de los efectos nocivos sobre el ambiente y la salud que ocasiona el arrojar los residuos sin un tratamiento previo, celebré la iniciativa del Ejecutivo Municipal con la ordenanza de “Paraná libre de humo”, “Paraná aire puro”.
Pensé además que, con este proyecto, para el que se buscan adhesiones de todos los sectores (privados y públicos), se iba a acelerar el denominado “plan maestro para solucionar el conflictivo problema de la basura en Paraná”.
La capital entrerriana produce 400 toneladas de basura diaria que son arrojadas en un predio de 8 hectáreas, lo que provoca polución ambiental por el humo que desprenden los desechos cuando son incinerados.
“Paraná libre de humo”; “Paraná aire puro”, seguí pensando en el proyecto hasta subir las escaleras de la Redacción. Como un ritual, dejé mis cosas, preparé el mate, desplegué en el escritorio EL DIARIO, prendí un cigarrillo y, casi sin poder exhalar el humo, leí: “Para los fumadores paranaenses se avecinan tiempos cada vez más difíciles, de concretarse el proyecto de ordenanza”.
Mis pensamientos se esfumaron, se hicieron humo en un segundo. El humo del cigarrillo se esparcía por el aire, tan rápido como la idea que me había hecho del proyecto de “Paraná libre de humo”.
 Marcela Pautaso

24 MAY 2007
FUENTE:  EL DIARIO DE PARANÁ   ENTRE RIOS
http://www.eldiariodeparana.com.ar/textocomp.asp?id=121132
 

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