Obligan a un frigorífico a ejecutar obras
 
 El Arenales debe presentar un plan de obras y obtener el certificado ambiental municipal.
 

Finalmente el Tribunal de Faltas confirmó la sentencia que el año pasado el juez Humberto Sosa Catala dictó contra el frigorífico Arenales por incumplimiento de normas sanitarias.
Dictada el 25 de agosto de 2006, la sentencia fue apelada por la defensa y quedó firme el 28 de marzo pasado. En el escrito se intima al frigorífico a realizar un estudio de impacto ambiental -prospección que ya fue presentada- y a pagar una suma de dinero.

El examen en estos momentos está siendo analizado por la Dirección de Medio Ambiente que tiene la facultad de extender, o no, el Certificado de Aptitud Ambiental Municipal (CAAM) que permitirá al matarife seguir funcionando normalmente.

Parte de la condena se sancionó con una suma pecunaria de 5.350 pesos, divididos, según estimó la justicia, por ineficiente gestión de residuos, 2.000 pesos; por incumplimiento a las medidas de higiene y seguridad, 1.000 pesos; por contaminación a la atmósfera producto de las emisiones gaseosas, 2.000 pesos; por incumplimiento a los deberes formales, 350 pesos.
Este último punto, como se recordará, proviene del ataque verbal que Franco Brunetti -dueño del frigorífico-, realizó en contra de los representantes comunales a los que acusó de “persecusión” en contra de la firma.
Las denuncias contra el frigorífico partieron de los vecinos que no soportaban los olores nauseabundos que provenían del lugar. Posteriormente los inspectores comunales pudieron confirmar la existencia de infracciones contra las leyes medioambientales de la ciudad y de la provincia.
Ya presentada la auditoría ambiental exigida, el frigorífico será monitoreado por los técnicos municipales para comprobar si cumple con las acciones correctivas que el establecimiento propuso.
En 15 días corridos, a partir de ser notificados, el frigorífico deberá también presentar un plan de manejo de gestión de efluentes sólidos y líquidos. En su oportunidad muchos vecinos se habían quejado por los olores nauseabundos y de amoníaco del sistema de refrigeración, cuya estructura se encontraba en mal estado. También había quejas por los restos de animales que se esparcían por el sitio. Todo esto deberá ser revertido, caso contrario el establecimiento puede llegar a ser clausurado.
30 ABR 2007
FUENTE: EL TRIBUNO  SALTA  ARGENTINA
http://www.eltribunosalta.com.ar/edicion-salta/salta/20070430_191928.php

Anuncios