“AGUAFUERTES AMBIENTALES” ¡¡¡LOS ECOLOGISTAS SON INCORREGIBLES!!!

Ya nadie duda del cambio climático y de otros problemas ambientales, como la contaminación del agua, del suelo o del aire, el agujero de la capa de ozono, lo que se traduce en pérdidas de vida, calidad de ella, descalabros económicos, desaparición de especies y ecosistemas invalorables.

Los quinteros santafesinos o los inundados tucumanos y de otras zonas lo pueden certificar.
 
Lamentablemente para la salud del Planeta y de quienes los habitamos, las advertencias que desde décadas se fueron haciendo, se cumplieron inexorablemente y hasta los más reacios y escépticos han terminado de aceptar por la fuerza de los hechos, estos problemas, aunque en muchos casos tarde.
 
Pese a esa realidad incontrastable, basta que alguno levante la voz para denunciar obras, tecnologías o producciones peligrosas o riesgosas para el entorno, para que los sectores que les cabe el sayo, se sienten aludidos o conocen la magnitud de sus acciones, apelen a la descalificación del imprudente.
 
Es tan así, que de bastante tiempo atrás, desde distintos lugares y por todos los medios se ha querido hacer aparecer a los ambientalistas o ecologistas como agoreros, predicadores del fin del mundo y otras calamidades. Se les ha puesto el mote de que son resentidos y que siempre están buscando la quinta pata al gato o poniendo palos en la rueda del progreso y el crecimiento económico. Se los presenta como predicadores antidesarrollo e inclinados a querer volver a las épocas de las cavernas.
 
Algunos van más lejos y en una actitud maccarthysta les cuelgan el mote de encarnar al nuevo comunismo; no es casual que algunos de esos sectores haya inventado la teoría de la sandía, ya que dicen que los ambientalistas son verdes por fuera y rojos por dentro.
En los últimos años y en muchos países el aumento exponencial de la actividad agrícola se ha transformado en la vedette de la macro economía nacional, a partir de un nuevo contexto de precios internacionales, acompañado con un sistema agrícola que ha transformado al monocultivismo de exportación, la utilización de semillas transgénicas, cantidades descomunales de agroquímicos y agrotóxicos, maquinaria pesada y la ampliación de las fronteras agrícolas hacia áreas marginales, mediante la deforestación y el aniquilamiento de los bosques y montes nativos, en un nuevo paradigma productivo.
 
Frente al mismo, cualquiera que ose cuestionar o advertir sobre posibles consecuencias negativas del mismo, es casi un hereje, al que hay que anatematizar o declarar poco menos que muerto civil.
Por ello pocas voces se escuchan en los grandes medios de comunicación sobre el tema, no vaya a ser que irritemos al mercado y que el mismo se vengue con la reducción publicitaria. Los catones de la producción no van a permitir tamaño sacrilegio.
 
A sabiendas de las represalias, en estas modestas reflexiones o aguafuertes ambientales, voy a intentar analizar algunas consecuencias de este proceso sobre la salud del entorno.
 
Acorde con los tiempos comunicacionales actuales y conociendo de antemano que está vedado hablar de víctimas inocentes del sistema, intentaré desentrañar los efectos colaterales o consecuencias no queridas o no deseadas de este boom productivo.
 
En los últimos años se observa una tendencia a suavizar los términos que se emplean para referirse a cosas impactantes, se evita hablar de cáncer y se dice penosa enfermedad, no se habla de negros, sino de gente de color y cuando cae una bomba en una escuela o en un hospital no se dice víctimas inocentes, sino efectos no queridos. Pero dejemos de divagaciones y diletancias, y no demos motivos a quienes nos critican.
 
Nadie desconoce que el mejoramiento en los rindes agrícolas tiene su base en el uso de agroquímicos de gran poder y efectividad. Entre ellos se encuentran los herbicidas, (matayuyos) y dentro de los más extendidos están: La atrazina, atracina o similar, cualquiera fuera el nombre comercial empleado y el glifosato (roundup) producidos por Singenta, DOW, Monsanto, entre otras multinacionales.
 
Siguiendo con la terminología neutra empleada, podemos afirmar que estos fitosanitarios (venenos), están catalogados en nuestro país y otros, por los organismos técnicos y sanitarios pertinentes, como levemente tóxicos, lo que significaría que sus efectos contaminantes son muy bajos y de allí su uso extendido y casi sin controles ni monitoreos.
 
En esta nota me referiré exclusivamente a la atrazina, dejando el análisis del glifosato para una posterior entrega.
 
Para que el lector no se incline a pensar, que quien escribe alberga oscuras o alarmistas intenciones, trataré de despejar las dudas reproduciendo información oficial (sin intereses subalternos ni sospechas).
 
Por ello recurro a datos brindados por la Dirección General de Sanidad Vegetal del Ministerio de la Producción de la Provincia de Santa Fe, entre otros, que en relación a la atracina, textualmente dice: “La toxicidad de este herbicida es muy baja, por lo que “No se realizan controles en particular sobre el uso de este principio activo al ser considerado poco tóxico, nuestra legislación no prevé ninguna restricción especial”.
 
Qué tal Pascual?, estas realidades son las que nos ponen a todos en estado de indefensión.
 
El informe mencionado no obstante y como advertencia, agrega: “La atrazina ha sido clasificada como un plaguicida de uso restringido en algunos países de Europa, e incluso se lo ha prohibido debido a su potencial para contaminar napas subterráneas”.
 
Qué pasa, los argentinos somos menos que los europeos y no nos merecemos protección?
Insisto, los mencionados son los herbicidas más extensamente usados en el país y en otros.
Hasta aquí la historia y la permisividad oficial.
 
Para que no se me quiera acusar de entorpecer el desarrollo nacional, viendo fantasmas donde no los hay, prescindo de comentarios personales y sigo limitándome a reproducir información indubitable y confiable.
 
Veamos datos provistos por la repartición oficial referida, de una de las empresas que comercializa el producto: en su encabezamiento está el nombre de la firma, “HOJA DE SEGURIDAD” ATRAZINA 500 SC y en el pié de página dice: “RESTRICTED – For internal use only”, indicando seguidamente:

“IDENTIFICACIÓN DE LOS RIESGOS”:
“CONTACTO CON LOS OJOS: el contacto puede irritar los ojos.
CONTACTO CON LA PIEL: Puede causar alergia a la piel y si aparece esta alergia, la exposición posterior a muy bajos niveles puede causar picazón e irritación en la piel.
ABSORCIÓN POR LA PIEL: Puede ser asimilado por contacto con la piel.
INGESTIÓN: Puede ser riesgosa su ingestión.
INHALACIÓN: Puede ser riesgosa su inhalación.
INFORMACIÓN CANCERÍGENA: Atrazina es considerado mutagénico y un mutagénico puede ser cancerígeno.
MUTAGENICIDAD: Atrazina es considerado mutagénico y un mutagénico puede ser cancerígeno.
SEÑALES Y SÍNTOMAS DE EXPOSICIÓN: Efectos agudos: Dolor abdominal, diarrea y vómito. La exposición a valores muy altos puede afectar el sistema nervioso central.
PAUTAS DE EXPOSICIÓN: Utilizar máscaras faciales y respiratorias adecuadas, guantes y ropa impermeable.
OTRAS INFORMACIONES: Considerando que el uso de esta información y de los productos está fuera del control del proveedor, la empresa no asume responsabilidad alguna por este concepto.”
 
Me pregunto y pregunto, si es levemente tóxico, por qué tantas precauciones y eximentes de responsabilidad. ¿Se informan estos peligros a toda la comunidad?
 
La AGENCIA PARA SUSTANCIAS TÓXICAS Y EL REGISTRO DE ENFERMEDADES de EE.UU. en una cartilla informativa dice: “La exposición a la atrazina puede ocurrir en fincas donde se ha rociado”. “La atrazina puede afectar a las mujeres embarazadas, retardando el crecimiento normal de sus bebés”.
“En animales expuestos se ha observado daño del hígado, el riñón y el corazón; no sabemos si esto puede también ocurrir con seres humanos. También se ha demostrado en animales que produce alteraciones en los niveles de hormonas que afectan la ovulación y la capacidad para reproducirse.”
“Hay datos limitados en seres humanos y en animales que sugieren que puede haber una asociación entre exposición a la atrazina y varios tipos de cáncer.”
“Hay poca información disponible acerca de los efectos de la atrazina en niños.”
“Hay unos pocos estudios disponibles que sugieren que puede afectar a las mujeres embarazadas retardando el crecimiento normal de sus bebés o causando partos” (aclaro: abortos).
“La atrazina puede pasar desde los terrenos donde se rocía a arroyos o ríos o puede pasar a pozos de agua para beber o bañarse. En áreas donde la atrazina se usa extensamente (N. A. toda la zona productiva nacional) las personas deben evitar nadar o tomar agua de fuentes contaminadas.” ¿Cómo saber dónde nadar o de dónde beber?
 
Otros informes científicamente serios dicen: “La EPA (Agencia de Protección Ambiental de EE.UU.) ha encontrado una contaminación generalizada de los cauces por atracina. Estudios realizados sobre personas expuestas a este pesticida indican que podría estar vinculado con ciertos tipos de cánceres, incluyendo el de próstata y el linfoma de NonHodgkhin. Pero pruebas en laboratorio también lo relacionan con otros tipos de cáncer y problemas hormonales que podrían interrumpir el proceso reproductivo y del desarrollo.”
 
“La Unión Europea ha prohibido recientemente la atracina por la contaminación del agua potable. En Alemania, la atracina se clasifica como “Amenaza para el agua”.”
 
Un estudio de la Universidad de Berkeley (California) expresa: El uso de la atracina en el medio ambiente es básicamente un experimento incontrolado. Debido a su extensión todos los ecosistemas acuáticos se encuentran en grave peligro. Los efectos de la atracina en ranas podrían ser una señal de que también podrían estar interfiriendo en el sistema endocrino de los humanos.”
 
¿Qué va a pasar si dentro de 5, 10 o 15 años se confirman las advertencias de quienes hoy hacen planteos sobre la peligrosidad del uso incontrolado de estos productos? ¿Quiénes responderán por lo daños y perjuicios ante los posibles miles de afectados, el Estado, los productores, el mercado o las compañías productoras? ¿Puede seguir estando este producto en la categoría de levemente tóxico, a la luz de la información existente?
 
Muchas preguntas, pero pocas respuestas. Por la salud común, en este caso el silencio no es salud.
 
Escribe Ricardo L. Mascheroni
Docente e Investigador UNL

08 FEB 2007
FUENTE: politicaydesarrollo.com.ar ARGENTINA
http://www.politicaydesarrollo.com.ar/nota_completa.php?id=146

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