Bs.As.: PARECE QUE PAPELERA “SAMSENG” TENÍA UN FRONDOSO PRONTUARIO AMBIENTAL. 08 OCT 2007

En este post se pueden rastrear, entre otros,  los antecedentes acerca de papelera  SAMSENG

Gravísimo problema ambiental. Las papeleras no son sólo uruguayas

22-09-06,

El Río Luján se encuentra contaminado como en sus peores épocas. Aguas grises, gases que se desprenden del lecho en forma de burbujas, enormes cantidades de desperdicios flotando y una actitud de la cartera ambiental del municipio que -por acción u omisión- no encuentra soluciones, configuran el marco de una vergüenza pilarense.

El Río Luján se encuentra contaminado como en sus peores épocas. Luego de registrase la mortandad de millares de peces en el área del río que surca Pilar, una asociación ecologista halló sospechosas “costras” de celulosa que cubren las costas del principal flujo de agua. Las miradas apuntan al Parque Industrial, donde existe una papelera que cuenta en su haber con varias infracciones por vuelcos no permitidos.

Aguas grises, gases que se desprenden del lecho en forma de burbujas, enormes cantidades de desperdicios flotando y una actitud de la cartera ambiental del municipio que -por acción u omisión- no encuentra soluciones, configuran el marco de una vergüenza pilarense.

Cuando el Gobierno de la Nación comenzó su incansable lucha por el sustento ecológico del país, circunscripto sólo a la instalación de dos plantas productoras de pasta de celulosa en Uruguay, la acción oficial convocó casi a la fuerza a sumar apoyos de todos los sectores posibles.

Nada complicado fue tomarse de la mano con los ciudadanos de Gualeguaychú, ciudad argentina en la provincia de Entre Ríos a la que sólo el Río Uruguay separa de Fray Bentos, la ciudad charrúa donde se construyen las pasteras.

Tampoco fue demasiado trabajo sumar a la veintena de gobernadores fieles al Presidente Néstor Kirchner, los cuales incluyeron el tema papeleras en su discurso, aunque sus tierras estuvieran cerca de la Cordillera de los Andes, bien lejos del conflicto.

Tanta es la peligrosidad que se atribuyó a las futuras pasteras uruguayas que pareciera que para el común de la gente no existen ni existieron papeleras en Argentina. Pero están aquí, en pleno territorio nacional y bonaerense.

No hay que ir tan lejos, algunas se sitúan en el Parque Industrial de Pilar que es fuente real y latente de riesgo de contaminación. El afectado; un río, el Luján, principal curso de agua de la región.

Objetivamente, el sector del río que transcurre por el Partido de Pilar, hoy presenta el peor panorama de toda su cuenca. Para dar una idea, el agua ostenta un hediondo color té con leche y sus orillas un tono azul grisáceo.

Cada vez son más -de Pilar y el país- quienes observan azorados cómo “el Luján” está peor que nunca. Tanto que los millares de peces muertos que hace un tiempo minaron sus costas llegaron a la primera plana de los medios nacionales.

Dada la falta de información -y acción- oficial, no son pocos los particulares que recorren el río en la zona de Pilar para inferir las causas de la periódica mortandad de peces y la degradación del ambiente. Quienes lo hacen se encuentran con lo inimaginable: enormes placas de celulosa (ver foto) cubren en su totalidad las márgenes del castigado curso de agua. Se presume producto de una cantidad desmedida de efluentes de origen ligado a plantas papeleras.

Estos restos de celulosa son fácilmente reconocibles por se placas gruesas “como de papel maché”, duras, con nauseabundo hedor a podredumbre mezclado con un fuerte olor a thinner, producto de la descomposición del producto vegetal y la combinación con elementos químicos a través de procesos industriales.

Luego de la última gran mortandad de peces, las denuncias realizadas por la entidad ecologista que dirige la reserva natural local coincidió con las primeras declaraciones municipales: las principales sospechas sobre las causas de muerte de los animales apunta a deficiencias en la cantidad de oxígeno disuelto en el agua.

Mera coincidencia o acción directa, cabe aclarar que uno de los efectos más importantes de la celulosa en el agua es quitarle el vital gas al fluido.

Tanto los organismos oficiales de control ambiental como las ONG ecologistas de Pilar, ya expresaron su temor por la presencia de estas cantidades intolerables de celulosa (y residuos industriales) en el Luján.

Hallazgo indeseable

La Asociación Para la Protección del Patrimonio Natural del Partido de Pilar es una entidad civil que desde hace casi tres años tiene a su cargo el cuidado y mantenimiento de la reserva natural urbana del partido, un predio de 146 hectáreas que es atravesado por el cauce del Luján.

En diálogo con Revista Pilar City & Countries su vicepresidenta, Graciela Capodoglio, comentó que “navegando el Luján nos encontramos a la altura de Pilar con unas costras blancas o celestes que despiden un fuerte olor ácido, probablemente producto de la descomposición de la celulosa mezclada con químicos”.

Semanas después de haber realizado estas declaraciones, otra vez el hallazgo menos deseado: luego de una crecida del río, las costas del Luján se encontraron una vez más plagadas de la misma sustancia.

Fue la presidenta de la Asociación, Liliana Filadoro, la que se topó con esta inesperada sorpresa y, por suerte, estaba preparada: tomó fotografías y las adjuntó en una denuncia ante la Secretaría de Calidad de Vida y Medio Ambiente de la Municipalidad de Pilar.

“No es la primera vez que encontramos una cosa así, ya pasó meses atrás; este tipo de material está en casi toda la margen del Río que da a la Reserva y ahora vamos a esperar los resultados técnicos para ver los pasos a seguir”, señaló la ambientalista.

El secretario de Calidad de Vida y Medio Ambiente municipal, Oscar Salom, dio precisiones más técnicas sobre las consecuencias de la presencia de estos desechos en el río: “Estos desperdicios tienen mucha carga orgánica y demandan mucho oxígeno; al haber baja concentración de oxígeno en el río, se altera el ecosistema y es perjudicial para la flora y la fauna, además de la toxicidad propia de los otros desechos químicos”. No obstante, si el funcionario sabe esto no se entiende por qué motivo se permite que suceda tan a menudo este tipo de contaminación.

La industria de la contaminación

Pero ¿de dónde salen estos productos químicos que son volcados en el Río Luján con importantes perjuicios para la vida en el medio acuático?

La Asociación se aventura a creer que los desechos provendrían de alguna firma del Parque Industrial; y expresan esto por dos motivos fundamentales: primero, porque en ese predio existen cinco plantas que trabajan con celulosa y, segundo, porque antes de la desembocadura de los efluentes del complejo fabril no aparece el supuesto material tóxico, es decir, la contaminación nace en el Parque.

En ese sentido, pese a que todas las empresas están sospechadas, todas las miradas apuntan a una sola, la única planta que fue infraccionada por la Secretaría de Política Ambiental de la Provincia de Buenos Aires por arrojar desechos no permitidos al Luján.

Se trata de la firma Samseng S.A., una empresa de capitales taiwaneses que tiene sus oficinas en Capital Federal y su planta productiva está instalada en la fracción II, lote 1 del Parque, en la intersección de la Calle 12 y Camino Provincial N° 61.

Es difícil cuantificar el impacto que la planta Samseng S.A. podría producir en las aguas del Luján. Sin embargo, indicios existen y, es más, sobran. Esta firma ya recibió tres infracciones del municipio y otras tantas de la Provincia de Buenos Aires por descargas prohibidas en el río.

Tanto la Comuna local como la Autoridad del Agua de la Provincia de Buenos Aires (ADA) y la Secretaría de Política Ambiental bonaerense (SPA), encontraron altos niveles de químicos, a través de estudios de los efluentes que la planta vuelca en el Luján.

Según Salom ”desde hace dos años se viene pidiendo un plan de adecuación de la planta de tratamiento, que nunca se completó. Actualmente esa planta está bajo investigación de la Autoridad del Agua de la Provincia”.

Samseng S.A. sería una de las 16 empresas del predio fabril local que ya han sido denunciadas por haber incurrido en el incumplimiento a la legislación ambiental vigente.

De hecho, al consultar a las propias autoridades de la firma en cuestión las sospechas sobre irregularidades quedan más que confirmadas (ver cuadro).

Por otro lado, Revista Pilar City & Countries consultó también a directivos de otras empresas productoras de papel radicadas en el Parque Industrial y tampoco dan información contundente que los libre de sospechas; la diferencia con la empresa mencionada reside en que -al menos para el Gobierno- aún no cayeron en infracción. Claro, en todos los casos los consultados aseguran que las plantas trabajan con materia prima para papel, pero niegan que sean contaminantes.

Javier Rossini, gerente de la firma Airlaid, aseguró que “fabricamos toallitas húmedas, no el compuesto de celulosa, y aunque sí tenemos efluentes que surgen de la limpieza, los tratamos con la planta de tratamiento de la firma Softbond”. Mercedes Fretes, responsable de Recursos Humanos de la empresa Klabin, explicó que “esta planta es una transformadora de la pasta que ya viene preparada de Brasil, por lo que no tenemos desechos químicos”.

Junto al caso de la papelera pilarense existen dos hechos relativamente recientes, que podrían sentar jurisprudencia: la SPA clausuró preventivamente una planta similar en Zárate y otra en Quilmes, ambas en la provincia de Buenos Aires, por entender que su situación implicaba un grave peligro sobre la salud de los trabajadores, la población y el medio ambiente.

Indecisión políticaLuego de las actas de infracción relatadas, la industria sigue funcionando normalmente, ya que en ningún caso se determinó la clausura de la papelera. Pero tras las sendas multas no se registraron acciones para extremar los controles, ni siquiera en estos tiempos cuando el tema papeleras es preponderante (aunque ahora, luego de La Haya, cada vez menos).

Y si bien desde la Provincia no se movieron demasiado en los últimos meses, en Pilar tampoco. Sólo hubo un proyecto del concejal oficialista Roberto Fernández, pero para adherir a la lucha del Concejo Deliberante de Gualeguaychú por las papeleras en Fray Bentos. De hecho, al consultárselo, Fernández admitió públicamente -con más sinceridad que otra cosa- que “no tenemos ningún tipo de información sobre las papeleras de Pilar”.

No obstante, si hay que repartir culpas, sería loable no olvidar a los titulares del Parque Industrial Pilar, y su solidaria responsabilidad en el control de los efluentes generales.

Pasaron meses desde que se conoció la mortandad de peces y hasta ahora no hubo noticias sobre estudio oficial alguno acerca del desastre ecológico. También faltaron los “mea culpa” de empresarios y gobernantes.

El río está ahí, esperando, con sus aguas turbias y vergonzosos endicamientos de residuos y contaminantes de todo tipo. Los funcionarios siguen también ahí, sin ordenar reforzar los controles ni tomar medida alguna contra los vuelcos no permitidos que se realizan en el río.

Suerte dispar para las papeleras. Mientras que para los funcionarios públicos las uruguayas son las únicas que contaminan, aquí nomás -a metros del country- están activas y con más certezas que dudas en cuanto a su efecto sobre el ambiente.

“Nos exigen como si estuviéramos en Europa”Tin Chiu, titular de la papelera Samseng, se desespera en convencer de que su planta en el Parque Industrial de Pilar no es contaminante. Pero, por otro lado, admite situaciones que echan por tierra cualquier argumento a favor que pudiera tener, e irremediablemente colocan a la empresa en una situación comprometida con las evidencias de polución en el Río Luján.

Consultado el empresario, en una entrevista exclusiva lograda por Revista Pilar City & Countries, respondió que “nuestra firma no es contaminante porque no produce celulosa sino que recicla papel para hacer papel higiénico y rollos de cocina, proceso en el cual no utilizaría productos químicos”.
Sin embargo, luego no dejó demasiado bien parada a la actividad de la firma. En primer término, Chiu no clarificó ni precisó el método utilizado para blanquear el papel reciclado, proceso que habitualmente trae aparejada la utilización de ácidos.

Además, el empresario no supo justificar las infracciones que recibió la empresa por parte del Estado –que, a su vez, admitió haber sufrido-; simplemente se limitó a quejarse porque “la Provincia pide demasiado, exige como si estuviéramos en Europa” (sic).

Finalmente admitió que el agua que vuelcan en las aguas del Luján a través de un colector no es cristalina: “Sale un poco turbia y tiene un poco menos de oxígeno que lo permitido, pero no es contaminante”, señaló.

Chiu no dio tampoco explicación alguna sobre las placas de celulosa aparecidas en las costas del río, sino que se limitó a asegurar que desconocía el tema por completo. Pero sí admitió que le resultan excesivas las exigencias ambientales del gobierno bonaerense, cuando se está hablando de un río que ya no puede soportar más contaminación. http://www.ecoportal.net

Publicado en

http://www.webpilar.com

22 SET 2006

FUENTE:  Ecoportal.net  BS.AS.  ARGENTINA

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